Importante :

En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y seguir adelante.

sábado, 8 de octubre de 2011

La Batalla Entre la Luz y la Sombra

Leo mis viejos diarios. No hay que esforzarse por entender nada. En aquel momento no importaba la idea, sólo quería inventar un espacio virtual donde poder gritar. Un espacio, al que pudiera acudir en cualquier momento, para decir aquello que quisiera decir. Sólo quería poder sentir y pensar con libertad. Entendí que para no caer en un discurso desquiciado, necesitaba de un lugar tranquilo para ordenar mis ideas. Por eso fue que me alejé de todo lo que me rodeaba. Necesitaba darle un orden a mis sentimientos, para no perder el control. Así fue que decidí atravesar los márgenes de la locura, llevando conmigo mi diario, para legitimar en él, lo que me estaba pasando. No podía hablar con nadie, pues si lo hubiera hecho, los hubiera lastimado. La locura de un hombre, necesita ser estudiada y analizada por uno mismo, de lo contrario ella lastimará del mismo modo en que lo hace la ignorancia. En cierta medida, cuando uno sale de los márgenes que le han impuesto, ingresa un lugar desconocido. Un lugar donde la locura y la ignorancia, pasan a ser los lados opuestos de una misma moneda. Mientras que la locura, se esfuerza por ordenar su mundo propio, la ignorancia abandona la tarea, buscando los medios para evadirse de la misma. En ese momento, era urgente para mí, ordenar mi mundo propio. Pero estaba solo en esa tarea, pues tenía miedo de que la gente me volviera civilizar. Claro, yo no quería la comodidad de lo conocido, si eso implicaba dejar de lado a mis inquietudes. Estaba hastiado de escuchar repetir una y otra vez, los mismos discursos. Ésos discursos que la sociedad quería enseñarme, estaban vacíos para mí. Yo sólo quería libertad para crear, libertad para decir, libertad para elegir, libertad para pensar, libertad para sentir. No quería ser criado como se crían las vacas, encerrado en un corral sin poder ir más allá. Para ser un hombre verdaderamente libre, debes estar dispuesto a ir más allá. Tus sentidos, te mostrarán el camino, y tu razón, trazará el mapa de tu recorrido. Cuando alcances un lugar virgen, ten paciencia y empieza a construir ladrillo por ladrillo, el mundo en el que quieres vivir. No te resultará fácil, pues para entender lo que sientes, primero deberás aprender a decodificar en tu propio idioma, aquello que dicta tu corazón. La gente que este cerca de ti, te observará, analizando tus movimientos. Y al ver que eres un hombre libre, y que piensas por ti mismo, se asustarán y te llamarán loco. La gente necesita darle forma a lo que no entiende, pero a veces pierden la fe y abandonan su búsqueda. Quizás deban pasar muchos años antes de que esas personas, entiendan la importancia de creer en ellos mismos. Recuerda esto. Cuando tu empieces a transitar el camino de la fe, ellos te mirarán soslayadamente, como se mira a un forastero que viene de otra parte. De aquel lugar prohibido, al que nadie se atreve a ir. A estos forasteros, siempre se les ofrece un trato especial. A veces se los trata con respeto, y otras veces con indiferencia. Escúchenme, yo reconozco como es la locura. Deseo comunicarle a los pueblerinos que no hay nada que temer. Ustedes son líderes de su razón, y pueden ir más allá de las fronteras, siempre y cuando, enfoquen su intelecto en descifrar el idioma de la compasión. Para poder perdonar a alguien, antes debes haber aprendido a perdonarte a ti mismo. No podrás ayudarte, sin piensas que eres diferente a los demás. Así como los otros cometen errores, tú también lo haces. Para poder avanzar, debes desdoblarte y ser franco con tu verdad. Solo así podrás curar el orgullo, que ha comenzado a hacerte daño. El único objetivo en esta vida, es aprender a amar. Ama el miedo de la gente, a querer despegarse de lo conocido. Tú puedes aprender a amarlo, pues ese mismo miedo que ellos tienen, lo estás experimentando tú ahora. Ellos no quieren salir de su corral, dado que allí pueden jugar y dormir cómo bebes. El mundo conocido nos hace sentir protegidos, pero simplemente no puede explicarnos lo que hay más allá. Por eso debemos partir, y explorar nuestra oscuridad. No tengas miedo, lo que tú ves, todos pueden verlo. Lo que tú piensas, todos pueden pensarlo, lo que tú sientes, todos pueden sentirlo. No te encierres en tu mundo conocido. No tengas miedo en mostrar a los demás lo que has visto, pues mal o bien, ellos sabrán escucharte.

Todos nosotros hemos tenido que atravesar situaciones difíciles. Para algunos los maltratos, han de haber provenido de su mundo exterior, y para otros, han de haberlo hecho desde el mundo interior. En tal caso, tú puedes guardar odio hacia los demás, o hacia ti mismo, por el mismo miedo que tienes, a tener que tratar con lo que no conoces. No dejes que el odio te destruya, a veces pedir perdón, nos devuelve la vida. Mucha gente se prohíbe sentir amor, a raíz del prejuicio que implica descubrir sus razones. ¿Pero cómo podría el amor, hacernos peor de lo que somos? Por eso es que muchos ahora, están confundidos, y hacen el mal, sin entender por qué, o para qué. Las personas que conocen y entienden, lo difícil que es aprender a transformar el dolor en alegría, están en condiciones de ayudar a quienes aún no pudieron hacerlo. Brindar apoyo a las personas doloridas, nos enseña a dar, y a recibir amor. ¿Cómo no compadecerse frente al dolor que implica crecer? No hay una edad que ponga límite a nuestro crecimiento. Siempre podemos crecer y aprender. ¿Cómo no perdonar a quien ha perdido la capacidad de amar? Tampoco hay una edad que ponga límite a nuestro amor. Siempre podemos sentirnos mejor. ¿Cómo no amar su confusión? ¿Cómo no amar su pena? Dios no vendrá hasta nosotros, somos nosotros los que debemos ir hasta Dios.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tener Amor Propio, no Implica Egoísmo

Nuevamente me pregunto por qué elegí la soledad. Para empezar un solitario, a veces tiende a ser egoísta. Yo soy egoísta porque desde pequeño me han sucedido cosas. Cosas que nadie ha sabido escuchar. Por esa razón fue que generé tanto odio y resentimiento contra la gente. Por ese trillado cuento de que nadie supo escucharme, por eso fue que maldije tanto. Así fui de mal en peor, hasta que un día, cansado de llorar bajo la ducha, descubrí que el odio no era el camino correcto. Una persona no puede aprender a sonreír, si vive odiando a los demás. Esto mismo fue lo que me dije, antes de reconocer que el único responsable de mi malestar era yo. Ese fue mi renacimiento. Después me dije. Si el problema nace de uno, también es uno, quien debe solucionarlo. De esa forma comencé a escribir en un diario lo que me sucedía. Ya que nadie puede escucharme, me escucharé a mí mismo pensé. Tal vez centrar la atención en mi propia vida, pueda parecer egoísta para muchos, pero para mí, hacerlo significa  un acto de fe, dado que confío en que algún día, podré aprender a superar mi desconsuelo, amando aquello que late en mi interior. Entiendo que el amor, es algo que crece en la medida que uno valla llevando claridad a sus preguntas. Es bueno tener preguntas, pues eso nos motiva a querer hallar las respuestas. Cuanto más importante sea el cuestionamiento, más claridad nos podrá brindar su resolución. ¿Pero cómo obtener una respuesta, cuando nadie nos escucha realmente? ¿Cómo separar la mentira, de la verdad que afirma la gente? Toda la experiencia que pudiera ganar aquí, servirá a mis propósitos. Eso es lo primero que uno debe decirse, antes de usar el sentido común. Usando el sentido común, se puede develar quien es el bueno, y quien el malo, quien habla con sabiduría, y quien con arrogancia. La cuestión es concentrar esas energías, en lo que dicta el espíritu, dejando que el tiempo haga su parte. Era joven cuando pensaba así, y hoy descubro que a veces la inocencia, no implica ineptitud. A los pocos días, me encontré solo con mi malestar, y teoricé. Seguramente deberé sacrificar muchas cosas para aprender a amar, pero un solo día en mi porvenir, justificará años de ceguera y amargura. Mi respaldo será este diario, y mi consejero, seré yo en otra parte. Debo creer en algo real, algo que no pueda engañarme. Creo que esto que siento, es lo más parecido a la verdad. Nadie puede negarme sentir, por lo tanto nadie puede negar mi religión. Yo creo en mí. Iré por la vida, como un muchacho ingenuo. Recorreré el mundo con mi anhelado deseo de volver consiente mis acciones, echando luz donde antes hubo oscuridad. Así sabré responder apropiadamente, la próxima vez que mencionen mi nombre. Durante varios meses pude vivir bien con esto, pero un buen día me encontré con un obstáculo. Algo no me permitía avanzar. Entonces estudiando mi situación, deduje. Para hacer crecer mi universo, necesito enfrentar esta limitación. El universo solo crecerá, en la medida que yo pueda encontrar mí frontera, y cobre el valor necesario para atravesarla, de lo contrario todo continuará igual.  Cuando estuve allí por primera vez, me dije a mi mismo. He tenido que ser egoísta con mi dolor, pues nadie lo ha entendido, y todos lo han olvidado. He tenido que ser yo mismo, quien me abrace en la oscuridad, y me escuche en el silencio. Y ahora que estoy parado frente a mí frontera, he revelado mi propio límite. Me asusta verlo, pues parece infranqueable, pero ya lo conozco demasiado. Hoy voy a atravesarlo. Iré más allá de mí, y seré un mejor yo. Conservaré lo viejo, pero aprenderé a incluir lo nuevo. Aquello que estoy por ver, no sé de qué se trata, pero estoy seguro que responderá mis preguntas, aliviando mi carga. La próxima vez que llegue hasta aquí, a esta frontera, ya no será un lugar infranqueable, solo servirá para recordarme aquello que fui alguna vez. Y aunque ahora no disponga de una gran inteligencia, ni tampoco pueda hacer alarde de una lúcida memoria, mi egoísmo no habrá sido tiempo perdido. En ese momento pude redefinir el término egoísmo, que habitualmente se usa para caracterizar a otro que no comparte. Pensé que quizás, sería más apropiado llamarlo amor propio. Tener amor propio me permitió comprender porque soy yo quien está en este cuerpo, y no otro. Asimismo, el amor propio es una forma de manifestarse, dandole valor a la vida que nos tocó. El error está en pensar que procurándonos cosas materiales, sanearemos nuestras dudas. Eso sí es egoísmo, y por lo que a mí respecta, no conduce a nada. Debemos aprender a querer lo que somos, pues nadie más podrá hacerlo. Abrazar el dolor en el pecho, y convertirlo en alegría. Esa es la mejor forma de aprender. Cuando llegues a tu frontera, confiesa tu límite. Solo tú, y ella. Ella escuchará tus confesiones, las evaluará y si las considera adeptas, te dejará pasar. Al final, después de mucho andar, inesperadamente tus ojos se abrirán y descubrirás la verdad. Ya nadie podrá desviarte del rumbo que para entonces hayas tomado. Un día, cuando ya seas viejo, y el objetivo de tu vida sea tan puro como el agua, te afirmaras frente al espejo, y solo una palabra te dirás. Gracias.

Más o menos así, fue la primera experiencia que me permitió madurar. De esa forma fue como pude entender mi odio, transformándolo en simpatía. Y siendo testigo de mi propia metamorfosis, me alegré al descubrir que uno puede ser aquello que anhele ser. Basta con saber mirar más allá de la frontera, para encontrar una linda imagen, que nos brinde un objetivo válido para crecer. En ese momento, descubrí el significado de la expresión,  "tener amor propio, no implica egoísmo".

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