Importante :

En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y seguir adelante.

viernes, 26 de julio de 2013

El Talismán que te Guía

Si tu voz me lo pidiera, tal vez me atrevería a romper el talismán que guía tu camino. Lo haría sólo con la intención de renovar tu consumada ideología. Sin embargo bien sabes que si lo hiciera, ya no le encontrarías sentido al dinero. Es por eso que no fraguaré mis ilusiones, sin antes haber embarcado. Bajo estos pasos, ya no importarán las preguntas que pudieras hacerme. Tan sólo serán exiguos instantes que empañarán mi presente, con el estigma de un futuro próximo. Por eso es que voy disfrazando mi prosa con toda clase de metáforas invisibles. Solo con ellas puedo eludir el celo inexplicable de mis regresiones. Seré como un trompo que gira sobre el dilema de la carne. O quizás como una sombra que se oculta tras la luz que proyectan tus ojos. Probablemente no sea lo que afirmo, pero si soy lo que buscas encontrar. Es en esta órbita, donde aprendo de ti sin que lo sepas. Por eso te pido que ignores mi presencia, ya que sin discreción, tu legado no sería el mismo. Confía en mi, no voy a molestarte. Pues me he vuelto tan pequeño, que a esta altura ya no creo que puedas verme. Entiendo que la música de mi arpa, se repite como el pasado que nos azota. Pero como en toda bohemia, no puedo entonces renunciar al silencio que respiro. Así son mis mutaciones. Cada parte de mi luz, reconstruye lo perdido, secando de a poco esa cicatriz que por años, ha mancillado tus aguas. Seremos pobres, hasta quizás indignos de la ciencia, pero mientras el sol derrame su jugo en mi horizonte, sabré que nada de lo que buscas, consumirá el deseo de nuestros dioses.

lunes, 15 de julio de 2013

La Fuga

Los prejuicios de mi pasado, han cosechado dentro de mí, diferentes matices que en un instante de inocencia, desterraron de mi mente, a la voz de mis pensamientos. Así fue como emprendí mi viaje, buscando acercarme más a esa vergüenza que alguna vez, ensombreció mi relato. Sin ser muy precavido, me topé con criaturas de grandes bigotes que caminaba mirándose la punta de la nariz. Yo, sin saber dónde ir, no tuve mejor idea que preguntarles hacia donde continuaba lo ocurrido. Uno de ellos se acercó sin ser visto. Era pequeño en relación con los demás. Yo me agaché para escucharlo mejor, y él, sin decirme nada, señaló la punta de mi nariz. La idea me resultó absurda, pero sin titubear repetí su gesto, y en menos de un segundo, ya estaba parado frente al libro de mi pasado. Una diminuta mujer del tamaño de un brazo, vigilaba mis memorias. Yo me acerqué con cuidado, pero al ver mi rostro suficientemente cerca del suyo, entró en pánico inexplicablemente. Cuando estuvo más tranquila, ella me explicó que el universo al que yo pretendía entrar, era inconsistente y demasiado inestable. Entonces le conté que necesitaba saber lo que había sucedido, pues mi voz interior se había apagado. Ella me volvió a advertir que en el recuerdo, las palabras arden como el fuego, y en su memoria, reviven gravísimos fantasmas que torturan a la conciencia sin descanso. Quiero vivir en ello, dije. Necesito recuperar la culpa. Entonces lentamente, ella comenzó a llorar, y yo, haciendo a un lado el libro, le pregunté a que se debía la angustia. Ella secó sus lágrimas y me dijo. Yo sé que usted ha vivido incontables desgracias que ninguna conciencia estaría dispuesta a soportar. Yo me quedé atónito por su declaración, y entonces le repliqué. ¿Cómo lo sabes? ¿Acaso has leído el libro? No lo he leído dijo ella. Pero sé lo que dice. ¿Y eso cómo es posible? pregunte confundido. Porque yo soy la voz que estás buscando.

sábado, 6 de julio de 2013

Retornar al Símbolo

Emprender la búsqueda de una emoción, es como dejarse morir en aquel tiempo que ha capturado tu memoria. Descubrir las pistas que da la historia, es como ir observando los variados colores que recorren tu conciencia. Es estéril la sospecha cuando sientes vergüenza de lo que fuiste. Por esa razón, no podrás emprender el juego, a menos que transformes tus dimensiones en una sabiduría. Resulta esencial sumergirse en ese aliento que alguna vez sopló en tu imagen, pues él abría los caminos, como la noche arriba las estrellas. Aun siendo delirio, todo brillo tiene su intensidad. Como aquellos trazos que al disolver tu inocencia, revelaron el secreto de algún pasado. Por eso no puedes saciar tu ser, respondiendo sin hacer retrospectiva. Sé que sentir lo invisible suena absurdo, pero por encima de todo final, siempre existe algo nítido para observar. Es como ese cuerpo que sufre inagotable, la idea del eterno regreso. Lee mis palabras y entiende el consejo, pues nada te asustará más que tu propia luz. Aquella misma que proyecta sombras sobre este símbolo impenetrable que sostiene tu estructura. Puedes socavar hondo en tu interior con el fin de renombrar su origen, pero si traspasas las barreras de la edad, verás trazar un surco sobre aquel orgullo que para entonces, habrá garantizado tu experiencia.

jueves, 4 de julio de 2013

Trallas del Puente

Aún recuerdo como fui consumido y devorado por ese mal genio que esclaviza los cuerpos. Aquella vez mi pesadilla me alejó más de ti, y equivocadamente fui germinando sólo, bajo la tierra que embellecía tus pasos. Tú aprovechaste mis sugerencias para aminorar la caída, y como la luna que te decora la oreja, reflejaste tu llanto en el espejo de mis nubes. Sobre el cruce de tus senos, me detuve a saciar mi apetito. Y la sabiduría del tiempo, congelo la materia a la espera de volverse inmortal. Pero aun así, fui testigo de una súbita lucidez, que transformó mi conciencia, en un vacío reiterativo. Por eso ahora me oculto oscilante, como un viejo puente de trallas rasgadas. Aspiro semana a semana, el negro tabaco que dejó tu perfume, y es entonces cuando comprendo el indomable valor de tus enemigos. No se cambia una mentira por verdad, sin antes haber comprendido el significado oculto de la palabra. Es por eso que después de nosotros, tu imagen descansará perdida en el profundo sueño de mi indiferencia.

miércoles, 3 de julio de 2013

Breve Historia de un Poeta

En el reflejo de su cara, alguna vez existió un choque. En lo correcto de sus palabras, la suspicacia, supo abandonar el reposo. Y haciéndose fuerte en su condición de hombre, extirpó del otro, lo que pretendía. En ese entonces, la mentira era sólo un método para ejemplificar la verdad. Pero a través del tiempo, y la relatividad de sus ideas, logró descomponer con objetividad la fragilidad y el rencor del sentimiento humano. Con una porción de fama, y otra de poder, descubrió el riesgo que implicaba enfrentar los susurros y las acusaciones de la crítica, he Intentó con mucho cuidado, no mancharse con la subjetividad ajena. Así fue como más allá de lo esperado, obtuvo resultados favorables. Sin embargo sus dudas y certezas, lo lanzaron en caída libre hacia su primera abstracción. No ha existido, ni existirá, aquel que pueda definir con palabras como el tiempo modifica la materia, tanto en nosotros, como en todos los ámbitos de la ciencia. Así pensaba cuando comenzó a dar sus primeros pasos como poeta. Sus intenciones eran la de racionalizar los elementos que en su conjunto conformaban su vida cotidiana. Pero sólo una parte de lo humano le interesaba, algo que esencialmente imitaba siempre a lo anterior. Rememorar esa idea, significaba para él, un triunfo precoz, pues describía su imagen al mismo tiempo que se le escapaba. Él decía que su tratado era como atravesar el viento. Podías sentirlo, pero se destruía si tratabas de explicarlo. Su búsqueda logró eludir las certezas y formalidades de aquellos escaparates, que estos viejos monstruos de la historia, montados en su caballito imaginario, habían intentado negociar. Por eso, al cumplirse el plazo estipulado de su contrato, y habiendo conocido la impronta internacional de las empresas que lo auspiciaban, decidió conservar sus principios, a costa de renunciar al bienestar, tanto económico, como popular. Sin embargo, él sabía que le faltaba dar un paso. Una segunda puntada, que hacía uso de un hilo más fino que el anterior. Comenzar siempre desde el principio, se decía. Los mismos temas serán dados, una y otra vez. A estas alturas era indiscutible para él, que en el eje de su investigación, había un enigma del cual no quería desprenderse. Fue por eso que decidió escribir una carta al público, exponiendo el motivo por el cual había decidido volver al inicio. Así había dicho.

Me parece que hemos sido engañados. Creo que me han mentido. En un lugar como éste, es muy factible que hasta los mejores gestos, se derrumben. Es mi mujer, la mujer que he querido. Pero he vivido la nada, la nada mental, la material, la agonía y el silencio. Compuse en mi vida fantasma, lo que ahora ustedes pretenden comprar. Y déjenme decirles que no entiendo su reacción, pues ni por un segundo de éxtasis, vendería mi porción de universo, a estos intereses tan serviles y mutilados. En varios de mis poemas, la fórmula guarda el secreto de esta mujer a la cual le correspondo. Un goce discontinuo, pero goce al fin. En ella no hay nada que demostrar, su imperfección es seductora y se deja ver, más no comprenderse. Por eso antes de abrazar el centro de su carne, siempre estuve expuesto a su mirada, y a la bifurcación de un cruce que desde aquella última vez, ha cambiado nuestros destinos para ya no volver. Conocí a mi mujer una vez, y como todos, temí que el tiempo deformara su belleza. Pero por razones diversas, mi decisión, precaria o pasajera, mantuvo de pie su sonrisa, solventando su ausencia, con diferentes relieves de un mismo enigma. Un enigma que crece indefinible como el cosmos, ineludible como su ausencia, he indescriptible como mi amor.