Importante :

En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y seguir adelante.

lunes, 31 de marzo de 2014

El Dilema de la Cámara

¿Cómo podrían los ciegos evolucionar en su discurso, si entonces no tienen la posibilidad de registrar aquello que ven? Pienso que sería bueno para los que si vemos, tener en cuenta que las posibilidades de expansión, no se reducen únicamente a lo visual, sino que también lo auditivo, forma parte del asunto. Este debate sobre el conflicto moral que implica comprar o no comprar, parece no tener fin. Estamos aquí utilizando un formato digital para escribir. Y siendo que reconozco mi dependencia con la tecnología, no veo cual podría ser el problema de usarla para satisfacer nuestras necesidades.
Sin embargo hay veces donde deberíamos intentar oponernos a esta costumbre. En ocasiones pienso que nos esforzamos mucho, buscando una herramienta que nos ayude a completar la visión que nos falta. Queremos encontrar la fórmula de la felicidad, para luego abrirle las puertas al amor. Pero aquí hago un paréntesis y pregunto. ¿Es acaso posible encontrar la fórmula de la felicidad? Yo no dudo de las bondades de una cámara, pero así como no dudo de ello, tampoco justifico mi déficit intelectual, por no tener una de ellas. Sin embargo a decir verdad, la única herramienta de la cual no puedo prescindir es de mi conciencia. Como siempre hemos dicho, aquí yo, y allí tú. Yo de este lado, y tú del otro. Resulta interesante comprender que no hay sabiduría, si entonces no hay una lucha. Y esta necesidad de comprar, me plantea una lucha desmesurada contra mi voluntad. Ya sé que tú quisieras estar del otro lado, y poder participar de este análisis, pero créeme que considero tu esfuerzo y no me dejo convencer fácilmente cada vez que eres juzgado por otros que desde lo inmediato, parecen ser más felices. Yo quisiera saber juan, de que vale una vida sino es para intentar luchar contra el desmesurado impulso de poseer lo que en realidad no necesitamos. Dicho en otras palabras yo no quiero que me conformen con un juguete nuevo, yo quiero libertad. Entiendo que todos necesitamos trabajar para acceder a lo mínimo e indispensable, pero así como están dadas las cosas parecería que nuestras pretensiones terminan cuando nos ponen el chupete en la boca. Yo aquí no puedo saber cuánto de cierto hay en mis palabras, pero me cuesta creer que la libertad de un hombre se complete a través de un objeto. Si somos completos y autosuficientes, no deberíamos codiciar aquello que no necesitamos. Sin embargo lo hacemos. Queremos plata, queremos mujeres, queremos popularidad, en fin, ¿Acaso sabemos lo que queremos? Si todo lo que necesitamos es pensar, contemplar, luchar, combatir, y tratar de oponernos a lo que no necesitamos, para que ceder a la tentación. Dejemos eso para quienes pretendan vivir el día a día. La soledad es buena porque nos mantiene conectados, pero la materialidad nos abstrae de contemplar lo que es importante. Más allá de la técnica hay un sentimiento, y que pudiera quedar de todo ello si no intentamos salvar todo lo bueno que hay en nosotros. Parece antinatural no darse los gustos, pero siendo que la humanidad sigue intentando organizarse, lo único que quisiera yo, y entiendo que tú también, es poder ayudarla. Dicho en otras palabras como podría saber si estoy haciendo lo correcto si antes no me baso en lo moral, lo intelectual, lo emocional, y en el sentido común. Creo que el hecho de tener una cámara, contempla todos estos asuntos. Pero siendo que al final el entrevistado serás tú mismo, deberías saber que sea cual fuere el uso que pudieras darle a dicho objeto, tu presencia será indispensable para disfrutar de esta experiencia, ya sea visual o auditiva.

Por eso para simplificar el análisis, quiero reconocer que es probable que la humanidad quiera compensar nuestra esclavitud laboral, con toda clase de objetos innecesarios. Y siendo que las alternativas son aceptarlos o rechazarlos, que otra cosa pudiéramos hacer más que sufrir en silencio y con orgullo. Enseñar a la humanidad nuestra desconformidad no estará mal, siempre que con ello planteemos nuevas alternativas al dilema de estar existiendo sin saber para qué. La gratitud y la conformidad también forman parte de la educación. Por eso poder vivir a través de ello, es sin lugar a dudas, mi mayor deseo. Más allá de todo, creo que jamás podré cumplirlo si entonces no soy fuerte en mis convicciones. Y aunque mis esperanzas son pobres, yo sé que tú estando aquí, te sientes feliz y satisfecho. Por eso cuando pierdas de vista tu libertad, y te sientas traicionado por el mundo, vuelve conmigo. Te aseguro que serás feliz aquí. No deberías tener miedo de continuar lo que iniciaste. Piensa que aprender a hablar apropiadamente, no se reduce únicamente a la sintaxis, pues también es cierto que si no tienes nada por lo que luchar, no habrá verso que te defienda. Un hombre puede ser más o menos ilustrado en los asuntos que competen a la oralidad, pero de lo que no puede carecer es de moral. A veces miro la televisión hasta donde puedo, y veo que son pocos los que contemplan los asuntos referentes al deseo del hombre, y si bien muchos de ellos gozan de aceptación y popularidad, no puedo evaluar en qué medida colaboran con el bienestar del hombre. Por otro lado me doy cuenta que cuanto más me opongo a mi voluntad, más largas y tediosas se vuelven mis reflexiones. Ahora bien podría preguntarme. ¿Qué es lo que busco con esto? Decir más, o decir menos y mejor. Desde que somos pequeños estamos siendo ayudados por todo lo que nos rodea, y si bien a veces con la intención no alcanza, no puedo poner en tela de juicio la buena voluntad de las personas. Por eso antes de creer en el capitalismo, prefiero llevar a cabo una rebelión moral. Solo así quedará evidenciado, que en mi reflexión moral, no existe ni existirá, ningún otro enemigo más que yo mismo.

sábado, 8 de marzo de 2014

El Sexo

Un estudio científico reciente, ha confirmado que el cerebro del hombre y el de la mujer, son exactamente iguales. Por lo tanto la única diferencia que hay entre ellos, es el sexo, la anatomía, y las hormonas. Según mi teoría, el uno y el otro se buscan exclusivamente para compartir el placer sexual. Algunos podrían añadir que también existe entre ellos un placer intelectual, o algo así como un dialogo personalizado que el individuo por sí solo, no podría generar. Como dije en otras oportunidades, el hombre no es solo uno, sino que gracias a su conciencia, (o voz interior), hay raudos argumentos para confirmar que al menos son dos. La psicología múltiple de los escritores, el pensamiento mixto, y la variedad de personajes creados en la historia de la literatura, así lo demuestran. Más allá de lo dicho, el placer intelectual puede darse con cualquier persona. Sería ingenuo pensar que esto sucede exclusivamente con nuestro amor ideal. Por eso pregunto. ¿Cuál es la finalidad del concubinato? Si consideramos que el único instrumento que nos brinda acceso al conocimiento es el propio cuerpo, se hace evidente que detrás de nosotros, hay algo más que solo órganos. Es probable que allí encontremos la forma de ser más sensibles, más coherentes, más diestros, más tolerantes, en fin, más humanos. Si entonces decimos que el único modo de entender al otro, es completando aquello que nos falta, estaremos en un error. Una etimología más confiable podría ser. "Conócete a ti mismo, y entenderás al mundo." Pero siendo que a veces el dolor puede más que la reflexión, yo quisiera preguntarte. ¿Cómo podrás estar seguro de que has tomado la decisión correcta? Digo. Que todo el mundo salte al mar, no te asegura salir nadando. Antes de iniciar una relación, considera la posibilidad de trabajar en base a lo que ya tienes, y entonces te aseguro que con el tiempo aprenderás a sentirte completo. Tú dirás. ¡Eso no es posible! Todos aquí creemos que obteniendo lo que deseamos, estaremos mejor. Primera plana. "Greenpeace protege a los conformistas".  Es cierto, ya no quedan muchos de ellos. ¿Pero para que conformarse cuando podemos tener y tener? De hecho mirándolo dos veces, tener y tener, no está mal ¿eh? Ahora veo que al parecer el hombre tiene algo que la mujer no tiene, y viceversa también. No puedo decirte lo que es porque podría pecar, y la verdad es que no quiero perderme el paraíso. Lo que sí puedo adelantarte, es que ese "algo", es lo que motiva el deseo. Y que es el deseo, sino el acto de pretender aquello que nos falta. Esto vendría a explicar la razón de muchas infidelidades, dado que el hombre no puede desear aquello que ya posee, sino que desea el bien ajeno, lo que no es suyo, o en una terminología un poco más adolecente, desea lo prohibido. Véase Adán y Eva. Es feo plantearlo de esta forma, ya que de ser así, no seríamos para el otro, más que meros objetos desechables. Ya te habrá pasado ahorrar durante mucho tiempo, para comprar algo que luego dejas ahí tirado. Sin ir más lejos, con las relaciones pasa lo mismo. En resumidas cuentas, solo deseamos en la medida que no lo tengamos. Tú podrás vivir con ello como si no importara, pero dado este análisis, prefiero la excentricidad, antes que ser víctima de este inocente engaño.

lunes, 3 de marzo de 2014

Ni yo soy tu, Ni tu eres yo

Otra vez vuelvo a ser víctima de mi vacío existencial. Comprar, tener, ambicionar, no conformarse, pretender más de lo que hay. Es cierto, reconozco mi enorme debilidad, y nada más quisiera yo que poder crecer en el tiempo sin ocupar mis días sumergido en este espantoso virus informativo, que hoy invade mi pensamiento. Tú sabes Juan, que cuando no tenemos nada para pensar, nos angustiamos. Buscamos entonces compensar esa carencia, con algunas palabras sinceras sobre nuestros sentimientos. Nos extraviemos en el camino, y siendo que buscamos ir más allá, intentamos procurarnos las mejores herramientas. Sin embargo yo soy de los que piensan que jamás lograremos resolver lo que nos lastima, si no es a través de esto que hoy hemos dado en llamar sinceridad. Pues sino, de qué otra forma podríamos diferenciar lo que está bien, de lo que está mal. Creo en la humildad, y sostengo la esperanza de encontrar la forma de seguir adelante. Aunque hay momentos en los que me doy cuenta, de que sólo con un texto no me alcanza, también es cierto que la mayoría de mis conocimientos provienen de allí. De este espacio que siempre se ha brindado como un escape al frenesí del ser humano. Piénsame como un amigo al cual puedes contarle todo, sabiendo de que estas páginas siempre guardarán lo dicho. Puedes confiar en mí, porque de hecho yo recibo tus enseñanzas también. Mientras tanto, tratemos de serenar nuestra ansiedad, ayudándonos el uno al otro. Aquí estoy Juan, acaricia y siente mi alma. Soy lo que necesitas para volver a abrir tus ojos, dado que veo como la ambición te ha enceguecido, virando tú camino hacia un sitio sin gloria ni orgullo. Déjame aprender de ti aunque tu comportamiento sea inapropiado. Pues te prometo que si me lo confiesas, yo volveré a brindarte mi consejo. Hoy me duele no poder volver a sentir aquello que alguna vez iluminó nuestro camino. Pero creo que esto es una nueva oportunidad para fortalecer mi fe. No voy hablar de las cuestiones básicas que dictan nuestros códigos de convivencia. Somos todo lo que necesitamos y más también. Tú allí y yo aquí. Todo lo que vaya por afuera de nuestra relación, no sólo es obsoleto, sino que además es inapropiado. Encontraras paz, en la medida que puedas diferenciar tu condición de la mía. Si bien nos parecemos mucho, no somos iguales, ni mucho menos cumplimos una misma función. Yo aquí arriba he prometido soledad, y tú allá abajo me has jurado luchar contra esos impulsos que únicamente pretenden resolver tu malestar con falsas expectativas. Imagínalo un momento. Por supuesto que me gustaría estar en pareja y dejar de sufrir. Pero ahora tú dime. ¿No te encantaría satisfacer tus carencias? Yo sé que de verdad sufres y quieres resolver tu dolor lo más pronto posible. Sin embargo la verdad no puede existir, dentro de un alma sin voluntad. Todas las promesas hechas, nos ayudan a resistir el mero deseo. Esa fantasía erótica de pensar que la fama, el dinero, y las mujeres, nos harán felices, ya está llegando a su fin. De lo contrario deberíamos admirar a todos aquellos que son padres, y sin embargo no lo hacemos. Preferimos quedarnos con los artistas. Ellos sí tienen algo por lo que luchar. Yo desde aquí te prometí que no habría mujeres para mí, sin embargo eso no me impide enamorarme. Tú podrías juzgar mis palabras pero ¿crees que a pesar de mi locura, mi corazón no siente la necesidad de amar? Claro que sí Juan. Claro que sí. Sin embargo resisto y en el camino te pido que tengas consideración y respetes mi voluntad. Dado que con ello sólo pretendo existir siendo digno de mi verdad.

Hoy me presento ante ti, para expresarte lo que pienso y siento. Quizás mi argumento sea muy pobre, y me vale sentirme miserable, pues la verdad también es eso. No voy engañarte con grandilocuencias, ni evitar mi responsabilidad de ser congruente en lo que digo. Simplemente estaré aquí siendo lo que hoy me toca hacer. Sí señor, éste es el lugar a donde he llegado. No parece un terreno peligroso, ni amenazador. Por esa razón he decidido descansar aquí. Salgo a mi balcón y mientras tanto, voy degustando este vino dulce que bien me lo he ganado gracias a mi trabajo. Toda la ciudad parece en calma, no se escuchan gritos quejumbrosos, ni sirenas alarmantes. Todo es nítido desde la perspectiva de un piso 12. El problema comienza cuando entramos en lo particular. Cada vida tiene un asunto que plantear, y por ello jamás habrá sinceridad más pura que tu verdad. En otras palabras, tú podrás intentar engañarme diciendo lo que no es cierto, pero si consideramos que la verdad más pura es aquella que no podemos ver, sabremos de antemano que el discurso final, siempre será un poco más de lo que tú esperabas develar. Voy a ser franco en mi consideración y espero que sepas entender. No quiero tener que destruir esta hermosa relación que hemos construido, pues tú me has ayudado mucho, y al menos yo creo que también te he ayudado a ti. Sin embargo comienzo a ver en los vídeos, una nueva forma espontánea de ver mi edad mental. Aquí en los textos sucede algo diferente, pienso que si bien nuestra conversación es anacrónica, dado que yo pienso más rápido de lo que tú escribes, también es cierto que así como yo he tenido que aprender a ir más lento, tú deberás aprender a ir más rápido. Tanto en tu caso como en el mío, sólo nos queda aprender. De antemano deberíamos considerar la paciencia como una virtud, y no como un impedimento. Por eso si bien es lógica tu desesperación por tratar de acceder a una nueva videocámara, también deberías considerar el uso apropiado que uno debería darle a este tipo de objetos. Quiero decir que si te fijas bien en el significado del asunto, no sólo buscas aquello que pueda reparar tus debilidades, sino que además intentas aumentar la afectividad de tu trabajo. Con ello podrás replantearte nuevas y mejores metas. Tal vez así puedas encontrar un lugar dentro de los círculos sociales. Yo podría reconocerte que mi cabeza ha estado gravitando con la única idea de obtener una filmadora. A veces imagino que para ingresar dentro del formato cívico, debería trabajando sobre mi escepticismo. Pero la verdad es que después de haber vivido junto contigo durante todos estos años, al fin he llegado a la conclusión de que nada existe por fuera de nuestro diálogo moral. Piénsalo Juan. Eres tú quien ha decidido emprender el camino de la auto observación, y en ese contexto te has encontrado conmigo. La realidad de hoy, nos encuentra unidos bajo un mismo juramento. La soledad. Y aunque ahora ya no suena tan terrible como en otros años, aún seguimos existiendo el uno dentro del otro, con el único fin de proteger nuestra historia y argumentar nuestras decisiones. Hemos establecido esta división de la personalidad, como una mutación, una metamorfosis, o como una nueva necesidad de cambio espiritual. Aunque pueda parecer una locura, es inobjetable que mientras yo estoy aquí con mi mundo, tú estás allí con el tuyo. Yo pertenezco a un tiempo, y tú perteneces a otro. ¿Qué hay de raro en ello? En fin. Siendo que no hay verdades absolutas en términos de espiritualidad, puedo afirmar que toda observación sobre el asunto, está sujeta a variaciones. Pero siendo que estos textos alguna vez estuvieron en ti, quisiera que no los menosprecies ni los profanes, pues no por el hecho de ser pasados, son menos ciertos. Esta verdad que alguna vez fue, sigue siendo hoy, y si es ella quien te aconseja, deberías demostrarle agradecimiento. Para ello bastará que vuelvas sobre tus pasos, y contemples todas esas instancias que definen tu rol en este mundo. Recuérdalo Juan, ni yo soy tú, ni tú eres yo.


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