Importante :
En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y a seguir adelante.
jueves, 28 de marzo de 2013
El Metodo
Me lo dice mi corazón que me advierte sobre mi destino. Si
has cometido un traspié, no tienes que volver a hacerlo, pues ya sabes en donde
está lo sublime. Ahora siento el cálido aliento del error, de aquel deseo que
ha explotado sin poder ser contenido. Me he refugiado en lo extraño e ingenuo
de nuestro encuentro, pero una cercana advertencia se ha instalado en mí,
anticipando la furia de tu traición. Una traición olvidada, aún más,
irreconciliable insana y perturbadora, como solamente un veneno en mi vasija lo
podría ser. Es por eso que me arrepiento. Aquella lucidez con la que alguna vez
tomé prestado tu cuerpo, enterró mi moral bestialmente. Y con toda esa furia de
mi parte, te cuidé y te amé, obedeciendo a la única razón posible que reinó
defectivamente mi interior. Tu misma has sido el instrumento, deberías haber
imaginado que cometer semejante desliz, modificaría la ecuación básica,
transformándote en una parte inerte de este vacío material. Afortunadamente he
conducido sobre tu desidia y he recobrado el color que alguna vez tuve cuando
apenas fui un infante. Aquel día caminé centímetro a centímetro sobre tus
pasos, y me sumergí en la noche, reflejando un brillo plateado, que enterró mis
ojos hasta hundirme en lo más recóndito de tu engaño. Viví más allá del desorden,
y como la pieza faltante de un rompecabezas, intenté averiguar cómo habías
planeado el método. Pero fallé. Seguí el recorrido hasta la siguiente puerta, y
el suelo se hizo hielo bajo mis pies. Y bueno, después todos saben lo que pasó.
La gente se escapó intentando ofrecer algo novedoso, pero yo no acepté.
Entonces expuse mis quejas, y presenté mi visión acerca de los hechos. Sin
embargo esa decisión trajo toda clase de problemas. Y es por eso que me
acostumbre a ser un soltero. Porque en un mundo tan encolerizado y confundido,
vivir sin paz, es lo mismo que ofrecer gratuitamente un espacio ceñido, donde
la distancia que me separa de ella, eleva con claridad, mi probabilidad de
ahorcarme bajo la misma realidad que me acecha, y no me deja dormir.
La Constelación
Yo seguiría siendo quien soy, si no fuera porque aún siguen
estando conmigo, los que buscan un mañana. Si imagino la escena, es alentador
pensar que en mi empresa, no cabe considerar lo que irradia amor, pues tengo un
nombre. Soy lo que descubro en mi voluntad y en mi decisión, y escribo arriba
de un colectivo, para olvidar mi desdicha. Pero ya no quiero preocuparme, sólo
deseo sentarme del lado izquierdo, donde mejor pega el sol. Me he percatado de
que hallar tu vientre es lo que me propongo. Y sé que no podría encontrarlo sin
tu sonrisa. A veces suelo perderme en esos largos días, pero qué bien me siento
al pensar que estoy yendo a buscarte. Tomó agua de a ratitos, pero nunca llegó
a saciarme. Te busco alrededor de mí, pero sólo escucho motores. Contemplo el
movimiento de una grúa, y entiendo que hay fuerzas que se someten a otras aún
mayores. Quizás esté teniendo otro de mis delirios. O tal vez esté obnubilado, arrasado
por el viento como un viejo árbol desvencijado. Este es mi trabajo ahora, no
puedo entender lo que se propone. Sin embargo alguien me acompaña sin hacerme
preguntas. Sólo sin cuestionamientos, puedo escribir sin interrupciones. Es por
eso que creo que la salida continúa más adelante, hacia donde la imagen se
borronea. La forma que vez allí, es sólo una transmutación, una expresión sin
teoría, impulsada por ese vientre místico que pretendo alcanzar. Más allá estás
tú, me ves, y yo te veo. Allí vas sorteando barreras como pozos de aires que
flotan sobre un follaje muerto, en una cascada, que se expande con debilidad.
¿Quién viene a visitarme en el ocaso de mi reflexión? ¿Quién te ha dado permiso
para entrar por esa puerta, que antes de que yo lo supiera, estaba cerrada? El
viaje está llegando a su fin, y ya no quedan pájaros cantando. Pues a esta hora
se sabe que ya nadie los escucha. Por eso no perdamos más tiempo, y ya que has
venido hasta aquí, comienza a danzar junto a los niños de aquel jardín. Pero
recuerda que mientras el cielo tome decisiones, mi puerta se mantendrá cerrada.
Danza con los niños en el jardín, debes saber que es la escena favorita de
nuestro Buda. Diviértete y no te preocupes, pues él nos protege. No busques la
entrada, ni mucho menos la salida, sólo déjate caer por mi ventana. Sostente en
el aire y habla con tus demonios, el santo patriarca que vive en tus sueños,
dibujará un gran árbol para que puedas caer sin hacerte daño. Al llegar allí,
podrás recoger los más deliciosos frutos, siempre y cuando haya sol y viento en
tu cara. Mezcla el perfume que te has puesto, con el agua fresca que desprenden
sus hojas, y entra en la cueva para escuchar la profundidad de un verdadero
silencio. Luego llama al Ogro que allí reposa, y pídele que guíe tu camino. Al
finalizar la experiencia, podrás ver las montañas. Sigue adelante y ve hacia
ellas como puedas. Detrás de todo ese tupido bosque, sé hará muy extraño
distinguir su forma, pues aparecen poco a poco, sobre la constelación de un
águila franca, que alguna vez fue un hombre como tú.
Oscurecer el Silencio
Sobre este aire que flota a mí alrededor, tu partida ha
dejado soñando en la silla, al espíritu de las emociones. Con ella he
compartido verdades y he prometido injusticias. He sido arrogante y
pendenciero, más aún su gracia, me ha hecho prevalecer ante la ley. Por eso,
aquí estoy ahora. Me has encontrado junto al canto alado que albergas en tu
pasado. Me has visto contemplar en tu alcoba, aquel ejercicio de violín, que
alguna vez supo inyectar sobre este lienzo, aquella fuerza inocua que aún recuerdan
tus besos. No es necesario que lo digas. Sé que lo hemos hecho. Pero cuidado,
no te afanes por ello. Aún sigue siendo indigno ser tu carne, pues experimentar
el ascenso de tus brazos, ha convertido mi viaje en una inútil partida. Así que
por más que lo intentes, nunca podrás sincronizar mis suspiros, con los rumores
de lo eterno. Déjame ya mujer, vete de aquí y olvídame. Pues mientras tus
lágrimas continúen arrastrándose frente a la caricia de lo intangible, yo, al
cabo de este último deseo, me ocuparé de oscurecer tu silencio.
domingo, 24 de marzo de 2013
Volver a Deshabitarme
Cuan común y habitual tiende a ser esta forma de vivir. Que
repetitivo y hostigador es el caminar por la casa sin un rumbo fijo. Yo lo sé,
por qué me ha pasado siempre, pero también lo confirmo, por qué me está pasando
ahora. Nunca en mi vida he podido entender cómo prefiero hundirme en el
aburrimiento, antes que telefonear a mi familia, o a mis amigos. A veces pienso
en la muerte con naturalidad, y es allí cuando me doy cuenta de que el tiempo
me ha envejecido prematuramente. Confío en que todo lo que no protesta, duerme
sin castigo. Sin embargo entiendo que esta es una opinión personal y subjetiva,
pues dadas mis condiciones, la postura que he tomado, no se aplica sino más
bien a una pequeña minoría de solitarios y perezosos. Siempre que camino por la
casa, me doy cuenta de que hay algo en mí que debo resolver. Lo sé porque a mis
lados, se extiende la misma pregunta una y otra vez. Es por eso que acostumbro
a darme fuerzas, con las esperanzas de que esta vez, podré entender el
problema. Espero que así sea, pues de lo contrario, acabaré por fumarme los
últimos cigarros que me quedan. Quien pudiera ser aquel que asistiera a mis
cuestionamientos, sin llegar a señalar que todos estos temas, lo abruman. La
verdad, es que esa es una de las razones por las cuales no frecuento amistades.
No es que me crea especial, es solo que hay dos cualidades en mí, que me hacen
ser diferente a los demás. Me refiero a mi inagotable silencio, y por supuesto
o a mi incansable necesidad de reclusión. Ya lo he hablado antes, y es por eso
que nadie espera de mí, que lo recuerde en su cumpleaños. Por eso siendo más analítico, podría señalar
que tal vez lo olvido, porque siento que no tengo nada que festejar. Quién lo
diría… tan cerca de mí, pero tan lejos de la gente. Supongo que mi filosofía no
se ha modificado en absoluto desde la última vez que estuve con ella. Yo sabía
interiormente que la relación, no iba a poder resistir esta mordaz
introspección que llevo dentro. Desde que tengo uso de razón, casi podría
decirse que el silencio, es el que ha estado trazando mi trayectoria hasta el
día de hoy. Una y otra vez voy y vengo, pero siempre con la misma finalidad.
Desaparecer. ¿Puede un hombre desaparecer del mundo? Claro que sí puede. Más
aún, sostengo que en ocasiones hasta he llegado a desaparecer de mí. Lo
recuerdo bien, fue como si por un instante, todo mi cuerpo, hubiera quedado
deshabitado. Aquel capricho de soñar despierto, me devolvió la chance de
escapar hacia una realidad, que yo creía imposible. Como quisiera poder
deshabitarme a mis anchas, pues ahora sé que la verdad de lo que somos, no nos
dejará hasta no haber partido.
Entre lo Fantástico y lo Irredimible
Más tiempo es lo que necesito, y aunque parece que es lo que
me sobra, también es lo que menos tengo. Mi mente me lleva entonces a un ritmo
que mi puño y letra, no pueden alcanzar. Es por eso que mi redacción se ha hecho
anacrónica, pues pienso más rápido de lo que escribo, y mientras más me repito,
más desaparecen mis palabras. Debe haber un diálogo diferente entre lo
fantástico y lo irredimible, estoy seguro que tiene que haberlo. Pues si no
cómo redactar lo que únicamente sirve para dar órdenes. Hoy necesito tener un
objetivo, algo que pueda colaborar con mi desierto. Hoy necesito volver en al pasado y recuperar parte de mi niñez perdida. Sé que no me será útil nacer
sobre lo que ya fue engendrado. Lo sé porque abandonarse a la fatiga, es un viaje
del cual uno nunca regresa. Ayúdame a creer en ti, pues hoy he dejado de creer
en mí. Enséñame como equivocarme sin dar lástima por lo hecho. Mis idas y
venidas van haciendo algo que se parece a lo viejo, pero que a su vez, se
configura en el espacio como una porción de tierra árida, donde ya se me hace imposible cosechar mis penas. Hoy necesito más que nunca, sumergirme en las
tinieblas, pues para diagramar mi siguiente estrategia, no existe nada mejor
que cerrar los ojos. Quiero amarte, pero no tengo nada para ofrecer. Sólo
espero aprender a conformarme, pues cuando te veo reír, al menos entiendo que
no todo fue en vano.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Iluminar el Olvido
Estoy empezando lentamente a encontrarle un ritmo a mi trabajo, pues hace días que vengo girando alrededor de algo que no acabo de resolver. Francamente no caben dudas de que mi ahínco y mi esmero por intentar hallar nuevas respuestas, me han dado resultados. Por eso en este caso, vuelvo una vez más a poner el foco en mi dolor. Ya he superado este miedo a repetirme, pues entiendo que hay cosas en la vida, que no por ser cíclicas, pierden importancia. Me refiero por ejemplo, a comer, defecar y dormir. Son todas situaciones que hacen de que uno vuelva a lo mismo una y otra vez. Así es que entonces he averiguado porque mis preguntas también han de estar siempre girando sobre un mismo eje. A mi criterio, las experiencias se repiten porque el trabajo superlativo de un hombre, y porque no el de la humanidad, fue, es, y será, el de aprender a darle un mejor orden a las situaciones que le acontecen. La ciudad, así como también la ciencia, crecen y evolucionan, a partir de esta única condición de organizarse para poder así establecer un nuevo orden. Por eso yo digo que el hombre, debe aprender a clasificar sus ideas, para saber cómo llevar claridad y coherencia a sus pensamientos. Tal es así que nacemos sin un objetivo real, y esto sucede porque debemos entender que la misión, no radica en aceptarlo, sino antes que eso, radica en encontrarlo. Fíjense que inicialmente, cuando somos niños, somos enviados por nuestros padres a una academia. Precisamente esto sucede, porque la voluntad que nos guía, nos está ayudando a abrirnos paso en nuestra vida. Así es como crecemos, y nos emancipamos. Logramos madurar porque entendemos que para obtener tiempo libre, primero debemos cumplir con nuestras responsabilidades y obligaciones morales. La palabra responsabilidad, define la obligación moral de cumplir con lo que hemos venido a ser. A mi entender, esa responsabilidad, se concentra toda, en la expresión, y por supuesto, en el registro de los datos. Podemos ser considerados virtuosos o ingenuos, sobre aquello que nos tocó hacer, pero independientemente de ello, mientras continuemos intentándolo, nadie podrá cuestionar nuestra decisión final. Es por esa razón que un ensayo, nunca tiene el mismo valor para uno, que para los demás. Pues es que siempre somos nosotros, quienes sabemos comprender en su totalidad, porque dijimos lo que dijimos. Con esto quiero decir, que mientras que los demás, únicamente absorben una breve porción del hecho en sí, nosotros lo abarcamos todo. Cualquiera sea la situación, la voluntad de nuestra expresión, tiene como única finalidad, la de aprender a darle una interpretación a las cosas, para así averiguar, lo que antes no alcanzábamos a comprender. Cuestiones tales como el amor, el dolor, y la fe, son en todo lo suficientemente inabarcables como para pasarse toda una vida estudiándolas. Por supuesto que como dicen, el tiempo vale oro, y es por eso que mientras tengamos conciencia de nuestras limitaciones, sabremos entonces como enmendar nuestros defectos y falencias. Es así que gracias a ello, ya podemos vislumbrar un objetivo claro, que en todo nos ayudará de forma positiva, a invertir nuestras energías productivamente.
Para finalizar con este breve ensayo, dejaré en claro, que el trabajo introspectivo del hombre, sabe definir situaciones, que frente a frente con un tercero, no darían los resultados esperados, pues el juicio que la gente hace sobre uno, es real. Si pretendemos ser francos con lo dicho, primero tendremos que saber enfrentarnos cara a cara, con esta verdad de lo que hoy somos. Por eso es que debemos aprender que lo que nos hace doler, es siempre aquello que mejor ocultamos. Sabemos olvidar, porque el olvido no es más que un reflejo de aquello que la mente hace, cuando recibe un dato que no entiende. En otras palabras, digamos que funciona como un antivirus, que pone en cuarentena todo lo que pudiera resultar nocivo para su sistema. Así es como remplazamos una carencia interior, por un comentario bastardeado, que no hace más que esquivar el asunto en cuestión. No podemos hablar acerca de lo que no entendemos, porque es tal nuestro temor a ahogarnos en la profundidad de una palabra, que hemos decidido llenar ese vacío, con toda clase de objetos efímeros y circunstanciales. Sin embargo, para revertir esta situación, hay que saber tomar cartas en el asunto, pues descubrir lo que estamos ocultando, es terminar de una vez por todas, con aquello que nos lastima y nos hiere.
Para finalizar con este breve ensayo, dejaré en claro, que el trabajo introspectivo del hombre, sabe definir situaciones, que frente a frente con un tercero, no darían los resultados esperados, pues el juicio que la gente hace sobre uno, es real. Si pretendemos ser francos con lo dicho, primero tendremos que saber enfrentarnos cara a cara, con esta verdad de lo que hoy somos. Por eso es que debemos aprender que lo que nos hace doler, es siempre aquello que mejor ocultamos. Sabemos olvidar, porque el olvido no es más que un reflejo de aquello que la mente hace, cuando recibe un dato que no entiende. En otras palabras, digamos que funciona como un antivirus, que pone en cuarentena todo lo que pudiera resultar nocivo para su sistema. Así es como remplazamos una carencia interior, por un comentario bastardeado, que no hace más que esquivar el asunto en cuestión. No podemos hablar acerca de lo que no entendemos, porque es tal nuestro temor a ahogarnos en la profundidad de una palabra, que hemos decidido llenar ese vacío, con toda clase de objetos efímeros y circunstanciales. Sin embargo, para revertir esta situación, hay que saber tomar cartas en el asunto, pues descubrir lo que estamos ocultando, es terminar de una vez por todas, con aquello que nos lastima y nos hiere.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Perder para Ganar y Sufrir para Entender
Estoy intentando analizar por qué me siento incómodo con mi pareja. Creo
no equivocarme, cuando reconozco que aun, sigo sufriendo por no poder hallar mi
estabilidad emocional. Tal es así que cuando estoy solo, siento la necesidad de
estar con alguien, pero es entonces que en ese momento, una fuerza igual y
contraria, me lleva a buscar nuevamente mi reclusión. ¿Cuál será mi objetivo en
esta vida? Parece una pregunta tonta, pero solo en apariencia, dado que
encierra la principal causa de esta sensación de incompletud. Por eso necesito
primero remitirme a los hechos, antes de poder establecer un análisis al
respecto.
Sin dudas que soy un hombre que trabaja a partir de su dolor. Un dolor
que habitualmente nace de un despecho hacia la satisfacción. Detesto sentirme
satisfecho, pues sé que cada vez que esto sucede, abandono mi labor, y vuelvo a
caer preso de una falsa seguridad. La verdad es que hay cosas que si bien son
ciertas, nunca podrán llegar a ser comprendidas en su totalidad. Y es mejor que
así sea. Todos tenemos un evidente deseo de transitar el camino de la duda,
pues es que cada vez que nos topamos con un nuevo problema, aprendemos entonces
a identificar el asunto. A favor de mi trabajo introspectivo, puedo decir que
he aprendido muchas cosas sobre quien soy, pero también es cierto que para
ello, tuve que revocar algunas decisiones, que bien hubieran podido
beneficiarme. Por ejemplo sin llegar a dudarlo, he sacrificado la posibilidad
de tener una compañía que físicamente no sea la del yo. Con esto al menos
termino de comprender, que no estoy preparado para enfrentarme a la
incompatibilidad. Siento que muchas veces, soy un ser incompatible. A veces me
siento como una pieza de otro rompecabezas. Y esto es porque mis ideas acerca
del mundo, no saben encastrar en la tipología de nuestra voluntad común. Me doy
cuenta de que soy en sí mismo, una contradicción, dado que si bien estoy
teóricamente a favor del amor, también es cierto que en la práctica, me siento
más cómodo en la reclusión.
Soy capaz de perdonarme a mí mismo, porque entiendo que mi accionar tuvo
siempre un fin positivo para mi vida. Mi decisión de concientizar aquello que
sangra en mí, no tuvo nunca, ningún otro objetivo más que el de generar nuevas
experiencias, que junto a las anteriores, me ayuden a descifrar el enigma del
corazón humano. Quizás esta sea mi meta. Como veras mi moral está al servicio
de mis sentimientos, pues es que sin ellos no tendría ningún motivo para
estudiar y analizar estas cuestiones. Pero aun así, no estoy exento de perder
mis esperanzas, pues me sucede que con cada nueva crisis, todos mis avances se
desorganizan, y es entonces cuando debo aprender a ser fuerte, para no perder
este enfoque que hasta hoy me ha invitado a emprender mi tarea, siempre una vez
más.
Necesito del dolor. Y necesito de la crisis. Las necesito porque son las
únicas sensaciones que me indican que hay algo en mí, que debo entender. Por
eso visto y considerando que el hombre es un ser completo y autosuficiente, se
me hace lógico pensar que no importa cuál sea la situación, seguiremos
sufriendo hasta tanto y en cuanto, la pregunta no halla sido correctamente
formulada. Mi deber aquí es sufrir, en mayor o menor medida, para poder
cuestionar mis acciones, y así llegar a replantearme aquellas carencias, que
hoy me hacen adolecer.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Amor y Reclusión
Me encuentro bien. Singularmente ahora entiendo que cuando uno se siente
bien, el deseo y la necesidad de expresarse, disminuyen. Al menos para mí, esto
se relaciona con el escepticismo de no poder entender claramente, que es lo que
sucede en todo afán de felicidad. Es aquí donde mayor importancia cobra este
caos que me gobierna, pues en toda experiencia novedosa, subyace cierto
desconocimiento que implora ser comprendido. Mi mayor miedo frente a los
sucesos que acontecen ahora mismo en mi vida, tiene que ver con la posibilidad
de perder la estabilidad en un mundo que a priori, me ha costado construir. En
mi caso cuando hablo de sucesos novedosos, me estoy refiriendo más
específicamente a mi relación con las mujeres. Creo que tengo muchas dudas al
respecto, pero también entiendo que debo poder enfrentarlas, si es que pretendo
incluir nuevos saberes a mi vida.
De toda esta situación, rescato el hecho evidente de que sin amor, no
hay luz, y que por lo pronto sin luz, no hay felicidad. Tú conoces todos los
años que me los pasé apostando por la soledad, y que aun hasta hoy, no me han
dado más resultados que una angustia dolosa y persistente. En los diarios de mi
vida, he descubierto, que más allá de toda incoherencia, siempre ha quedado al
descubierto, de forma explícita, mi disconformidad. Es así que entonces, puedo
afirmar, que más allá de la cantidad de textos y dibujos que pude haber
expresado en todo este tiempo, mi inconsciente ha girado una y otra vez,
siempre sobre la misma orbita. El tema del dolor, es un concepto que viene
repitiéndose en muchas de mis reflexiones, siendo a su vez, un suceso del cual
nunca podré enorgullecerme. Pues es evidente que la sociedad, jamás sabrá
interesarse, por esta clase de cuestiones que lo hacen a uno, ser en sí mismo,
un personaje tristemente excéntrico.
El hecho objetivo de estar con una mujer, quizás este ayudándome a
encontrar un camino, donde al fin se haga potable la probabilidad de superar mi
agonía. Situación que data de muchos años en el tiempo. Podría decir, que estoy
próximo a redactar y a reflexionar ya no, únicamente textos sobre mí mismo,
sino que también sobre alguien más. Por esa razón, el haber emprendido esta
relación, manifiesta incondicionalmente, un claro deseo de incluir en mi
bagaje, lo que aun desconozco. Me doy cuenta de que solo puedo comprender en
profundidad, aquella palabra detrás de la cual, existió una experiencia real y
legitima. Soy un ser que duda, y que seguramente se equivoca más de lo que
debería. Pero también entiendo que todo ser pensante, tiene que saber convivir
junto al vértigo de su propio escepticismo, pues las mayores verdades nacen a
partir de aquel orden, que solo uno mismo, es capaz de darle a su propia
abstracción. Esta idea me ha llevado por enésima vez, a enfrentarme a un enemigo
que por cansancio, me tiene acostumbrado a la derrota. Me refiero a la
inseguridad. A esa misma inseguridad que hoy se manifiesta en mis relaciones.
Ya no puedo decir, que termino con una mujer cuando pierdo la atracción
física, pues hube estado con mujeres muy bellas, y aun así, no he sabido
encontrar una razón válida que justifique la lucha. Lo mismo digo en referencia
con la belleza interior. Pues también he dejado ir a otras mujeres que han sido
grandes compañeras. Lo cierto, es que mi sentimiento de reclusión siempre ha
sido más grande, que mi sentimiento de amor. Y es por eso que mi moral, ya
viene acostumbrada a ganarle la pulseada al amor. Pero aun así, hete aquí que
el amor, al igual que la reclusión, son sentimientos cíclicos, y tanto el uno
como el otro, siempre saben cómo resurgir de sus cenizas. Entonces es fácil
deducir que si me jacto de mi moral, es porque ella ha sabido mermar hasta hoy,
esta indiscutible necesidad de estar con una mujer. Aprender el concepto de
amor, es algo muy difícil. Claro que no se necesitan conocimientos para poder
querer a otra persona. Pero cuando uno se propone explicar al amor de modo
racional, es muy probable que frente a frente, nos gane el agotamiento.
Como acostumbro mencionar en mis textos, diré lo que siento, aun antes
de nombrar lo que pienso. Y lo que siento ahora, no es más que el deseo de
hallar un poco de aire entre mi espacio libre y mi espacio en compañía. Estoy
aprendiendo, que todos necesitamos del amor, al igual que en mayor o menor
medida, necesitamos de la reclusión. Por eso estas palabras, me han obligado a
establecer entre mis hábitos, nuevos valores y creencias, dispuestos a sostener
una filosofía capaz de actualizarse con el tiempo. Puedo decir entonces que
necesitamos ser muy cautelosos, si es que pretendemos eludir, aquellos extremos
que tanto daño nos han hecho.
Me siento lastimado. Realmente el amor y la reclusión, me han vuelto
inseguro en varios aspectos. Y lo peor es que me castigan subrepticiamente,
haciéndome creer que con cada flagelo, vuelvo a incluir un nuevo saber a mi
vida. ¿Pero es correcto echarle la culpa al vacío que existe en el hombre,
cuando en definitiva, el ser, aunque se encuentre solo, nunca se desvanece? Me
resulta increíble pensar que el hombre pueda tener en su haber, la opción de
renunciar o no, a la felicidad. Pienso que la voluntad de un hombre es real,
pero no a si el acto de hallarse en plenitud. Con esto quiero decir que somos
libres de tomar cualquier decisión, en post de lo que queramos conseguir, pero
no somos libres de elegir en que momento ser felices. En este sentido creo que
debemos saber ser autocríticos con estas verdades que nos envuelven, para poder
así someterlas una vez más al juicio común que nos hace la humanidad. De tal
modo que si pensamos en cómo actúan las mayorías, nos damos cuenta que algo de
cierto debe haber en sus acciones. Sobre todo considerando que hay decisiones
que para muchos ya han comenzado a ser incuestionables.
viernes, 30 de noviembre de 2012
La Repetición
Cada vez que comienzo a escribir, debo juntar fuerzas para romper la
primer barrera de inhibición. Me refiero a la barrera del vacío y la
repetición. He estado investigando mucho acerca de la repetición, y encontré
por ejemplo, que existen instancias superadoras que solo se dan a partir de un
mismo inicio en común. La incertidumbre.
Me doy cuenta en mi condición de solitario, que he despertado en mi, a
un ser muy fuerte, que solo vive para cuestionar mi voluntad. Este ser del que
hablo, no descansa en su tarea de hacerme ver que el amor y la familia, son dos
pilares mediantes los cuales, se hace posible sostener al mundo interior. Yo,
desde mi lugar, estoy absolutamente de acuerdo con su postura, sin embargo,
tengo una promesa hecha que me demanda ciertos sacrificios para poder ser
cumplida, y uno de ellos, es el de preservarme en soledad. A veces siento que
esta decisión no tiene ningún otro fundamento mas que el de pretender cumplir
con una condición sumamente difícil. Pero luego me doy cuenta de que si despierta
dolor en mi, es por que algo ha comenzado a trabajar, algo que por lo general
se torna desesperadamente común y repetitivo.
Ayer en casa, tuve otra vez esa extraña sensación de desasosiego donde
sentí que perdía las ganas de todo. Me recosté sobre el sillón, apagué el
televisor y la radio, y solo sentí en mis manos, ese calor inconfundible de una
buena taza de té rojo. Luego mire hacia la pared blanca, y así me quede
sentado, mientras pasaban los minutos. Interiormente comencé una vez mas, a
discutir con mi Kno, el cual me recriminaba mi situación, induciéndome a
recuperar el tiempo que había perdido estando solo. Entendí que Kno era
indeciblemente ágil colocándome obstáculos y trampas, en mis momentos de mayor
debilidad. Así fue como entendí que para sostenerme, debería antes fortalecer
mi fe.
Creo en mi fe, como creo en mis palabras. Y es por eso que valoro a Kno,
pues a pesar de que resulte ser para mí, una contradicción eterna, entre lo que
digo y lo que pienso, también sé que gracias a sus planteos y justificaciones,
mi filosofía siempre volverá a entrar en crisis. Es por eso que dada esta
situación de persuasión, no me queda otra alternativa más que volver a
reformular toda mi teoría otra vez.
Quiero aclarar que el hombre es un ser cíclico, dado que siempre vuelve
a atravesar por situaciones similares a las que ya pasó. Como he dicho en otros
textos, el pasado de un hombre sigue vivo, pues lastima igual que ayer. Es allí
donde entra en juego el registro. Atinadamente, cuando reviso los libros de mi
pasado, encuentro que hay mucha información acerca de la omnipotente sensación
de vacío, y de los diversos modos y estrategias para sanearlo. En esas
investigaciones, existe también, una incertidumbre muy grande, que ha de
establecer una distancia elemental, entre lo que se sabe, y lo que se cree
saber. Con esto quiero decir que la evolución y el progreso, también tienen sus
tiempos. Tu no decides en que momento crecer, pues eso simplemente llega de
forma indeterminada. Es por eso que muchas son las veces donde creemos y
especulamos, acerca de un conocimiento que aun no hemos adquirido. Por eso
debes quemarte sobre tu propia fe, una y otra vez hasta el hartazgo. Esa es la
única forma de aprender.
Si me preguntaran a mí, les diría que siempre tuve la impresión de
entender hacia donde iba dirigido mi saber. Pero ciertamente con el tiempo, fui
dándome cuenta de que eso siempre sería un enigma. Tal vez lo mejor es que así
sea. La incertidumbre de sentarme a escribir sin saber de lo que hablaré, me da
la pauta de que hay algo que he olvidado y que aun debo recordar. Seguramente
ese algo es así mismo tan frágil y delicado, que me llevara mucho tiempo volver
a reconsiderarlo. No me gusta ignorar este tipo de cuestiones, pues a nuestro
al rededor suceden tantas cosas, que se hace común el hecho de no saber por
cual de todas debemos decidirnos. Por eso creo que debemos ir más lento,
justamente para que esa velocidad de la que hablo, no nos haga indiferentes al
vacío. A mi consideración esa nada que nos envuelve, debería ser la solución, y
no el problema.
La falta de contundencia hacia este tipo de sucesos, ha generado que el
hombre de hoy, focalice sus energías, sobre objetivos grandes, y nunca sobre
este tipo de objetivos mas pequeños, que en si mismos, contienen el fruto de
todo conocimiento y saber. Los objetivos grandes, son absurdamente fáciles de
distinguir, pues están señalizados y representados con la argucia de quien
usufructúa a expensas del sufrimiento ajeno. Y aunque en su discurso prometen
independencia, en su práctica deparan esclavitud. Por eso es que los pequeños
objetivos, si bien no están señalizados como debieran estarlo, nos enseñan que
no hay mas que una tarea por cumplir, y esa tarea, es la de estudiar, lo que
otros desechan. La revisión y el análisis de lo que uno es, delimitan el
espacio de observación, hacia un conjunto de datos mas próximos entre si. Por
eso es que sufrimos cuando observamos lo que somos. Sufrimos por que
interiormente sabemos que siempre seremos lo mismo. Sufrimos además por que hay
algo de lo que nunca podremos escapar. La repetición.
Sin mas pretensiones, sostengo que la repetición del ser, se da por que
existe un algo, que necesita ser reconsiderado y revaluado nuevamente. Mis
experiencias introspectivas me han enseñado que muchos de nosotros, nos
apresuramos demasiado en darle un nombre a este tipo de sucesos que acontecen y
regresan, sin un motivo aparente. Por eso creo que entonces, es allí donde
cometemos la falta. Lo que quiero decir es que hay experiencias y sensaciones,
que nunca jamás podrán ser abordables por la palabra, dado que el sentimiento
tiene la costumbre de adelantarse a toda pretensión de saber, y conocimiento.
Naturalmente debemos entender que esto ocurre por una razón, y es mejor que así
sea. Pues si así no lo fuera, el arte, la expresión, y la sabiduría, dejarían
de ser manifestaciones autosustentables.
Siento que lo que la sociedad tiene para ofrecerme, no se condice con
mis ideales de felicidad. En todo, encuentro que el dinero, la reproducción, y
el progreso, son objetivos que de ninguna forma podrían llegar a complacerme.
Pues cargarme con responsabilidades y compromisos, ajenos a mis intereses,
implicaría sin dudas, perder el tiempo en algo que para mi, no lo vale. Sé que
existen tecnologías que hoy vienen a colaborar mucho con este tipo de estudios,
pero por otro lado, también sigo teniendo al alcance de mi mano, una birome y
una hoja donde escribir. La situación del pensamiento, es muchas veces confusa
e intrincada, pues hay siempre una sensación de vacío, que pugna por ser
completada. Esta misma sensación, es la que nos lleva a revestir nuestra vida
con bienes y posesiones, que en lugar de acercarnos al hecho en si, nos separa
y nos aleja. Por eso es que antes de comprender el porqué de semejante insatisfacción,
primero se hace necesario averiguar como sentimos, cuando no tenemos nada por
hacer, más que vivir.
Si me pongo más analítico con este predicamento, puedo afirmar que en la
soledad a veces uno llega a sentir demasiado pronto, que el deber ha sido
cumplido con éxito. Quizás sea por eso que se manifiesta en el ser, el habido
deseo de hallarle a la vida, un objetivo más firme por el cual luchar. ¿Pero
entonces como podríamos disfrutar del placer de una tarea bien cumplida, si ya
estamos pensando en cumplir otra? A mi manera de ver, yo he luchado mucho,
intentando comprender que es lo que daña al hombre cuando esta solo. Y créanme
que lo único que he encontrado, como justificación a este dolor, es la enorme
sensación de no saber que hacer con el tiempo disponible. Pienso que el hombre
se teme a si mismo, mas de lo que pudiera temerle a cualquier otro. El hombre
le escapa a su verdad, porque sabe que siendo libre, corre con el riesgo de
caer absurdamente bajo el yugo de su propia inmadurez. La expresión del ser
humano, muchas veces nos devuelve la justa medida de aquello a lo que le
tememos. Y aquello a lo que le tememos, es justamente a la repetición. El ser
hombre, siempre esta buscando diversas formas de evitarse así mismo. Este
sentimiento, es impulsado por el mismo vacío que reside en su interior. Por un
lado prima el deseo de llenarse con bienes materiales, y por el otro, rige la
condición de evitar aquellas sensaciones cíclicas que mayoritariamente lo hacen
ser siempre una misma cosa. En pocas palabras, el hombre carga con la cruz de
ser indudablemente repetitivo. Por eso es que quizás algún día, estos sucesos
nos ayudaran a entender la razón inicial, de por que hemos sido enviados.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
La Cura al Vacio
Cree en tus conceptos, como crees en tu promesa. Debes tener la fé de considerar que todo lo dicho fue por algo. Tu misión es investigar ese algo, hasta averiguar el por que. Sería fácil negarlo, así como se hace fácil abandonarlo. Si crees que las cosas son por una razón, ciérrate a su condición de verdad, y date todo el tiempo que necesites, para sorprenderte cuando alcances la claridad. Guárdate de la risa, para tu ultimo suspiro, y sabrás entonces cual ha de ser tu premio.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Kno
Kno, fue bautizado por mí, como el dios de la mente. Pero antes de explicar el porqué de su nombre, me gustaría comenzar a definir algunos conceptos. En primera instancia, el hemisferio derecho o hemisferio del saber, es aquel que contiene todos los conocimientos adquiridos hasta el momento. Mientras que el hemisferio izquierdo, o hemisferio del no saber, es aquel que posee todos los conceptos y definiciones que se desconocen hasta el momento. Entre medio de estos dos hemisferios, se encuentra situado Kno.
Kno tiene como propósito, aprender a llevar luz, donde antes hubo oscuridad. Pero para conseguir esto, primero debemos formar conciencia de que Kno, sólo crece cuando hay contradicción. Cada vez que la gente cuestiona nuestros saberes adquiridos, se hace necesario aceptar esos cuestionamientos para generar una nueva contradicción, y así lograr que Kno evolucione. De esta forma es como se libera la barrera del pensamiento negativo, haciendo uso de esa energía para sumar nuevos saberes, y así poder crecer. Como dije antes, kno crece cuando hay contradicción, y no hay mayor contradicción que la de elegir estar solo, aun sabiendo que necesitamos del amor. Más aún diré a mi favor, que la verdadera y única misión que tiene un ser humano, es la de hacer crecer sus conocimientos. Este objetivo es ancestral y milenario. Por eso muchas de las comodidades que tenemos hoy, son gracias a que hubo personas que pudieron entender este mecanismo a tiempo. No quiero ser parco y faltarle el respeto a quienes no lo entienden, pero así como yo respeto sus valores, ellos deberán aprender a respetar los míos.
Pensemos al saber como electricidad. La electricidad necesita de dos polos para poder formarse. El polo positivo, y el polo negativo. Entonces diremos que el polo positivo, engloba los saberes obtenidos hasta el momento, mientras que el polo negativo hace lo propio sobre todo lo que uno ignora. Sin uno o sin el otro, la evolución de Kno, se hace imposible. Mi deseo de amor es indefinidamente grande, pero he preferido por elección propia, sostenerlo en duda. Esta es la forma que yo mismo he adoptado para generar contradicción sobre mi propio Kno. Es evidente que el hombre siempre tuvo y tendrá un claro y evidente deseo de amar. Pero por el otro lado, también existe la oscura y pecaminosa voluntad de preservarse sólo. A mi modo de ver, el sentimiento de amor, nace naturalmente, casi sin que nos esforcemos por hacer nada al respecto. Mientras que la voluntad de quedarse solo, es una decisión que el hombre toma, a fuerza de contradecir este tentativo impulso, de poseer a quien amamos. Esta es la razón principal de por qué aun sigo cumpliendo con aquella promesa que me hice hace 10 años. La promesa de vivir solo. Y sé que la cumpliré, aun sabiendo todo lo difícil que resulta cerrarle la puerta a algo tan lindo y necesario, como lo es el amor.
Kno tiene como propósito, aprender a llevar luz, donde antes hubo oscuridad. Pero para conseguir esto, primero debemos formar conciencia de que Kno, sólo crece cuando hay contradicción. Cada vez que la gente cuestiona nuestros saberes adquiridos, se hace necesario aceptar esos cuestionamientos para generar una nueva contradicción, y así lograr que Kno evolucione. De esta forma es como se libera la barrera del pensamiento negativo, haciendo uso de esa energía para sumar nuevos saberes, y así poder crecer. Como dije antes, kno crece cuando hay contradicción, y no hay mayor contradicción que la de elegir estar solo, aun sabiendo que necesitamos del amor. Más aún diré a mi favor, que la verdadera y única misión que tiene un ser humano, es la de hacer crecer sus conocimientos. Este objetivo es ancestral y milenario. Por eso muchas de las comodidades que tenemos hoy, son gracias a que hubo personas que pudieron entender este mecanismo a tiempo. No quiero ser parco y faltarle el respeto a quienes no lo entienden, pero así como yo respeto sus valores, ellos deberán aprender a respetar los míos.
Pensemos al saber como electricidad. La electricidad necesita de dos polos para poder formarse. El polo positivo, y el polo negativo. Entonces diremos que el polo positivo, engloba los saberes obtenidos hasta el momento, mientras que el polo negativo hace lo propio sobre todo lo que uno ignora. Sin uno o sin el otro, la evolución de Kno, se hace imposible. Mi deseo de amor es indefinidamente grande, pero he preferido por elección propia, sostenerlo en duda. Esta es la forma que yo mismo he adoptado para generar contradicción sobre mi propio Kno. Es evidente que el hombre siempre tuvo y tendrá un claro y evidente deseo de amar. Pero por el otro lado, también existe la oscura y pecaminosa voluntad de preservarse sólo. A mi modo de ver, el sentimiento de amor, nace naturalmente, casi sin que nos esforcemos por hacer nada al respecto. Mientras que la voluntad de quedarse solo, es una decisión que el hombre toma, a fuerza de contradecir este tentativo impulso, de poseer a quien amamos. Esta es la razón principal de por qué aun sigo cumpliendo con aquella promesa que me hice hace 10 años. La promesa de vivir solo. Y sé que la cumpliré, aun sabiendo todo lo difícil que resulta cerrarle la puerta a algo tan lindo y necesario, como lo es el amor.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Depresión. Un Conflicto Entre el Ánima y el Cuerpo
Mi ánima me ha estado hablando. Ella me dice que ya esta
harta de vivir en mi cuerpo, y me manifiesta que su mayor deseo es marcharse.
Aparentemente su ser quiere ser libre, para sentir la plenitud de la vida.
Aunque según ella, aquí dentro de mi pecho, hay algo que no le permite avanzar.
Por eso su ser ha decidido narrarme con estas palabras, su intención de hacerme
ver que yo no soy uno, sino que soy dos. Por un lado cuerpo, y por el otro
ánima. Ella me ha estado diciendo que si te sientes digno en la inteligencia,
también debes aprender a sentirte digno en la estupidez. Entonces yo dije si,
me siento estúpido. Me siento estúpido pero aun debo aprender a sentir amor,
por esto que me toca vivir. ¿Quieres saber lo que se siente la angustia de
tenerlo todo, y no poder encontrar nada bueno en ello? Pues yo te lo diré.
Primero caminas ciego por la vida, sintiendo que las cosas que pasan alrededor
tuyo, son frías y lejanas, dado que entiendes que hay en tu interior, un
sentimiento de vacío, tan hondo y profundo, que nada de lo que te rodea podría
llenarlo. Te sientes muy débil y desahuciado, pues sabes que cuentas con muy
pocas armas para combatir a tan terrible enemigo. Lo que no sospechas, es que
probablemente ese enemigo del que hablas, no sea otra cosa que la enorme
falta de fe que posees hacia ti mismo. La depresión te enseñará a sufrir
despacio y suavemente, para que veas cuan profundo e infinito puede ser su
misterio. Ahora mi yo, se ha dividido, y ya no es sólo uno, sino que como dije
antes, son dos. Es el cuerpo conversando con su ánima, exigiéndole
explicaciones de por qué de pronto todo se ha tornado gris y sin sentido. Por
eso deberías estar orgulloso, de tener la oportunidad de presentar batalla, a
un sentimiento tan noble y digno, como es la depresión. Hacen 10 años que vengo
atravesando sensaciones similares a esta, pero en cada oportunidad que vuelvo a
degustar su densa y nítida oscuridad, parece como si nunca lo hubiera hecho
antes. Ahora converso con mi Ella, con mi divina e inmaculada Ella. Le agradezco
entonces que me halla hecho sentir una vez más, tan ridículamente pequeño,
frente a la majestuosidad, de un vacío tan elemental como este. Y es que ahora
sí puedo agachar la cabeza, mirar al piso y decir, estoy satisfecho. No existe
en la vida sensación más sublime que la depresión. Pues no puedes saber a qué
se debe, ni tampoco de dónde proviene, solo sabes que hay una parte vital de tu
ser que cae. Cae una, y otra, y otra vez. Cae frente a un dolor, tan
estupendamente sordo, que te resulta inverosímil pensar, que en realidad no hay
nada allí que lo esté generando. He pasado muchos años de mi vida buscando a mi
alrededor, algún culpable a quien atribuirle mis desgracias, y sin embargo,
ahora que estoy deprimido, caigo en la cuenta de que no hay enemigos, solo una
clara y húmeda brisa, que se cuela por la ventana. ¿Pero como echarle la culpa
al viento, cuando a cada instante, nos esta devolviendo la justa y perfecta
medida, de lo que somos? Gracias a eso, he podido aprender y recordar que a
veces hay palabras que se saben más ciertas que otras. Mi depresión, es
confusa, al mismo tiempo que es intensa y precisa. Y esta experiencia, me
enseña que la muerte es noble, porque no sólo libera al ánima, sino que además
nos enseña que hay momentos que para poder ser entendidos, únicamente nos queda
vivirlos. Entonces, ¿como no sentirme digno de esta agonía? ¿Como no
enfrentarla, sin saber que al mismo tiempo, aprendo algo que antes desconocía?
Creo sin dudar que mi cuerpo y mi ánima, tienen destinos opuestos. Pues si es
como dicen, que hubo una entidad que las unió en vida, no me caben dudas de que
una vez separadas, el ánima llevará consigo, el firme testimonio de que, con
cada sufrimiento, hubo una lección digna de ser aprendida.
viernes, 19 de octubre de 2012
Tocar lo Exterior, para Sentir lo Interior
A quien no le resulta difícil sostenerse en equilibrio cuando hay silencio. A veces sentimos como si la boca fuera un volcán dormido, esperando despertar algún día. Ahora dime. Que te sucede cuando todo es absolutamente gris?. Cuéntamelo aunque creas que tus palabras no valen la pena. Necesito tu experiencia. Deja que el verbo vuele a través del tiempo y llegue hasta aquí. No te das cuenta de que los textos viven eternamente a nuestro alrededor. Envíame tus cuadernos, y le daremos un lugar en el hogar. Ahora ellos me están ayudando como no tienes idea. Cuando tu conciencia empiece a molestarte con las mismas tonterías de siempre, deja que yo hable por ti. Todos juntos te sacaremos del pozo, ninguno de nosotros estará dispuesto a dejarte solo en el abismo. Si allí es donde te toco vivir, llevaremos un poco de calor, y verás que entonces encontraras algo valioso por lo que seguir vivo. Estuve indagando como pensaría la mente si no tuviera un idioma en el que apoyarse. Y entonces me di cuenta que el motor del pensamiento es el corazón. Si el corazón se siente triste, los pensamientos son tristes, si el corazón se siente feliz, los pensamientos son felices. Por eso veo que el idioma es solo un código con el cual decodificar las sensaciones del corazón. La gente que actúa a partir del cerebro tiene el beneficio de la técnica. Pero la que obra a partir del corazón tiene el beneficio de la poesía. Ni que hablar cuando ambas trabajan juntas. Uno esta solo, mientras que otro esta en compañía. Uno guarda, mientras que otro comparte. Uno sufre, mientras que otro es feliz.. Uno analiza las razones, mientras que otro las siente. Uno cuestiona, mientras que otro perdona. Uno recuerda, mientras que otro planifica. Uno necesita del silencio, mientras que el otro busca el dialogo. Uno es pequeño, otro es inmenso. Uno es mente, otro es corazón. No quiero entender, solo quiero dejar de sufrir. Porque aunque entienda igual sufro. Llegaré hasta ti aunque no puedas escucharme y entonces tú le darás una intención a mi vida. Me confunde llegar a creer que puedes entender lo que siento. Me confunde también llegar a pensar que acaso podrías ser la solución a mis miedos. Te prometo que te explicaré por que un día pensé que la soledad me haría feliz. Pero entonces a cambio te pediré que me respondas, por que tú siempre supiste que la soledad era un error. Solo te pido que me des tiempo. No creo tener la respuesta todavía. Supongo que intenté atrapar un sentimiento hermoso. O quizás te diré que más bien intenté huir de un sentimiento horrible. Ahora tu dime, acaso crees que un solo sentimiento es lo suficientemente importante, como para invertir toda una vida en tratar de explicarlo ? Pues definitivamente un sentimiento es más real que una verdad comprobada. Esa misma verdad que ha muchos nos ha llevado a morder el anzuelo. Las certezas muchas veces nos lastiman, por el simple hecho de que ya no las llevamos a juicio. Entonces para que sirve una verdad, si no tiene la propiedad de actualizarse, como si lo hace nuestra vida ? Esto que siento lo puedo compartir contigo, por que no se trata de convencer a nadie. Y a decir verdad por eso lo escribo, por que reconozco tener miedo a la opinión frontal con el otro. Yo podría recordar el pasado, leyendo mis viejos diarios, pero el pasado esta siempre presente, por que sigue doliendo igual que ayer. Por eso cuando me leo, entiendo porque estuve solo. Porque mi forma de pensar les ha hecho creer a todos que no los necesitaba. Ustedes me lastiman. Porque la vida nos lastima a todos. Sin embargo, cada vez que encontramos algo valioso que defender, siempre encontramos fuerzas para seguir adelante. Por eso aquí estamos juntos ahora. Aunque nos lastimemos, seguimos intentándolo. Porque nos necesitamos, aunque a veces no lo parezca. Si entonces sientes que este sentimiento se diluye, habrá sido el odio el que nos halla ganado de mano. Este mismo odio, nace del miedo que uno siente, cuando no sabe como expresarle amor a una persona. Cuanto mas grande es el miedo, más grande es el odio. Pero si utilizamos nuestro valor, para sacar de nosotros una demostración de afecto, nos liberamos en parte, de aquella espina que nos estrangula el alma. Si tienes miedo de dar amor, encontrarás odio a tu alrededor, y entonces verás que eso continuará sucediéndote, hasta tanto no entiendas la importancia de abrir tu corazón. Toca la vida que te rodea, experimenta lo que es sentir. Cada vez que toques por afuera, sentirás una conexión por dentro. Tu solo necesitas tocar, para poder aprender. Por eso cuando odias, ves pasar la vida, sin aprender nada valioso. Debes tocar con la intención de aprender. El tacto es el único sentido que logra desinhibir la barrera entre lo exterior, y lo interior. Toca. Siempre que veas la oportunidad de sentir, toca. Apoya tu mano en el hombro de tu amigo y observa atento lo que sucede. Cada caso será diferente. No te anticipes al resultado, déjate sorprender. Debes degustarlo lentamente y con respeto, como cuando tomas un buen vino, o saboreas un delicado sushi. Aprender a estar cada día un poco más cerca del otro, lleva tiempo y dedicación. En cambio aprender a escaparse, solo lleva un instante. Así como el odio ha justificado mi miedo, ahora será el valor el que repare nuestro amor.
martes, 16 de octubre de 2012
Liberar la Verdad
Te recordé esa mañana en el tren, una hora discreta de
cafés. Y en mi guitarra, que está agotada de sufrir, escucho aquel estribillo
que ha cubierto mi alma con baches de dolor. Ana clara como el mar. Lluvia de
verano al borde de explotar. Buscando en el silencio la explicación de por qué
nadie te extrañó. Se mojan los rincones donde duermen aquellos besos, que guardo en mis horas de insomnio. Tan
lejos como esos días en los que no sentí. Pero tan latente como esta cicatriz
que ni la muerte podrá borrar.
Todo lo que tu voz me hace sentir, ya no lo olvido. Como esa
locura que disuelve las heridas de mi pasado. Ya no sigas preguntándome por qué
sufro, sólo quiero que creas en mí, como yo creo en ti. Sé que soy débil como
un árbol que se retuerce en silencio. Pero mientras tú te quemas dentro de un
grito ensordecedor, yo me voy haciendo pequeño entre tus pisadas.
Déjame beber la dignidad que hay en tu sangre. Enséñame qué
tan torpe puede ser una idea, si has infectado con miedo tu corazón. Cuéntame
cómo puedas, como es que has llegado hasta aquí, y te prometo que sentirás mi
brazo cuando caigas de rodillas. Respira profundo y toma asiento, tus tonterías
son ahora mi descanso. Algo de lo que dices me recuerda que la felicidad no
sabe de rimas. Pero aun así, tú te empeñas en averiguarlo todo, y quieres saber
el porqué. Te han enseñado a mutilar las preguntas, con un idioma que te
aleja de la verdad. El verbo es sólo una semilla, que necesita tiempo para
crecer. No trases en tus palabras el objetivo de tu vida, sólo guárdalas en un
libro para que al fin descansen en paz.
Tu recuerdo ha llenado un breve espacio dentro de mí. Y me
ha hecho saber por qué a veces la madurez nos hace sufrir. Empezamos cosechando
malos hábitos con la idea de que mañana al fin tendremos algo propio. Y
olvidamos que de niños lo tuvimos todo. Me dices que necesitabas crecer para
ser útil a tú pueblo, y aquí estas ahora revolviendo el pasado. Estaría bien
amar al pasado respetando su ingenuidad. Pues él enigma se descifra en el
contenido y no en la forma. ¿Si fuimos felices siendo ingenuos, porque a veces
somos infelices siendo genios? ¿Quien no ha sentido alguna vez el deseo de
borrar su identidad? ¿Quien no se ha preguntado alguna vez porque pensamos en
palabras? Esta vez dejaré que el amor se haga inexplicable.
Donde hay algo para escuchar, hay algo para vivir. Donde hay
algo para vivir hay algo para sentir, donde hay algo para sentir hay algo para
escribir. Donde hay algo para escribir hay algo para quemar. El fuego no puede
quemar ni un sentimiento, ni una emoción, pero sí puede incendiar aquel objeto
que sangró en batalla. Aun así, ganada o perdida, la guerra continúa. La
palabra se burlará siempre del sentimiento. Pero mientras el amor exista, no
habrá verdad más bella que el error.
Ya no puedo sentir más lastima por una vida que se pierde.
Pienso que cuando acabe la guerra, el espíritu descansará en paz. Entregar una
vida al servicio del corazón, es merito suficiente como para olvidar nuestro
idioma. Es por eso que cuando el corazón siente satisfacción, el cerebro no
tiene más alternativa que guardar silencio. Imagino la muerte como una fusión
entre el corazón y la mente. Donde el fin del pensamiento desaparece,
transformándose en un tobogán directo hacia lo irracional. No juguemos a ver quién
logra atrapar la verdad, mejor juguemos a ver quién la libera.
domingo, 12 de agosto de 2012
Diarios de Colectivo
No sé si realmente estoy interesado en volver a escribir
todas las noches antes de acostarme. Resulta que lo que comenzó como necesidad,
se ha transformado en una tediosa tarea. Sin embargo encuentro importante
escribir porque es mi fuente de inspiración, es lo que estimula mi creatividad,
y me impulsa a seguir intentándolo. Es increíble cómo van cambiando las cosas a
medida que empezamos a darle forma a una idea, claro que el entusiasmo no es ni
por asomo el mismo que teníamos al comienzo, pero lo cierto, es que cada vez
que volvemos intentarlo, lo hacemos mejor. En cuanto a mi, estuve dibujando
mucho y ahora, ya no tengo ganas de continuar. Me gustaría tener un poco más de
motivación. Aún hoy extraño aquellos sábados de mi infancia donde íbamos con
Jorge, a aprender dibujo a lo del maestro Akisto. En ese momento dibujábamos
“Bleder”, un cómic amable e inofensivo,
que trataba acerca de un científico que se transformaba en superhéroe a partir
de la explosión de un reactor nuclear. Muy similar a la del hombre radioactivo,
pero con pasajes similares a los de Dragon Ball. Con Jorge éramos excelentes
amigos y yo admiraba muchísimo su forma de dibujar. En ese entonces tenerlo
como compañero de trabajo, era para mí lo mismo que tener un profesor
particular de dibujo. Ahora que casi no tengo amigos dibujantes, me siento
ajeno a todo. Es como si me faltara esa
línea que no cierra, y que te impulsa a intentarlo una y otra vez hasta
conseguirlo. Mis dibujos ahora son de una sola vez, y no están tan bocetados
como deberían estarlo. La cuestión es que me gustaría estar dibujando con
alguien al lado, para compartir ideas, y
así poder generar una visión más amplia de lo que es el cómic en general.
Al Día Siguiente…
Al Día Siguiente…
Estaba extrañando escribir en los colectivos. Me siento
contento por que el día es agradable, sin embargo hasta ahora no he podido
dibujar nada que resulte productivo y bello. Es por eso que he estado pensando
que quizás, eso se deba a que no escribo con la misma frecuencia con que lo
hacía antes. Lo cierto es que sin textos no hay ideas, y sin ideas no hay
comics nuevos. No quiero dar nada por sentado, pero el cómic “Estar en el
tiempo”, está trabado, y “Aquila Cristal N2”
también. Sumado a eso, mi mano se endureció bastante y ya se me hace difícil
dibujar. Ahora que vuelvo a explorar estas cuestiones, me doy cuenta de la
importancia que tiene admirarse a uno mismo. Me pregunto, porque los adultos no
pueden sorprenderse como lo hacen los niños. Sin sorpresa, no hay motivación.
Necesitamos que las cosas brillen y sean mágicas, para poder seguir aprendiendo
de ellas, pues de lo contrario acabaremos perdiendo el interés por
descubrirlas. Mi blog de diarios se encuentra descuidado y eso es un síntoma de
que estoy perdiendo algo importante. Afortunadamente si hay algo que la soledad
tiene de bueno, es que uno siempre vuelve a las raíces, para buscar que fue lo
que lo llevo a elegirla. Y en ese volver, siempre aparece algo nuevo, algo que
quizás habíamos olvidado.
Así que con estas últimas palabras, voy llegando al trabajo,
y también con este nuevo dolor de estómago, voy recordando la razón de por qué
deje de escribir en los colectivos.
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