Hay cosas que invariablemente, escapan a nuestra imaginación. Creer que llegamos a una edad donde lo entendemos todo, es sin duda un síntoma de arrogancia. No basta con la experiencia que un hombre sabio ha ganado, para poder anticiparse al destino incierto, que acontecerá irremediablemente. No todo el mundo puede asimilar un mismo hecho, de igual forma. Porque no sólo las razones, difieren entre una persona y otra, sino que también difieren los resultados de sus decisiones, aun siendo estas últimas, perfectamente iguales.
Tener o no, condiciones para ser artistas, de ninguna manera puede evadirlos de tomar la decisión que debemos tomar. Ya que elegir el camino correcto, nos concierne en igual medida, tanto a los que tienen virtud, como a quienes no la poseen. Pero la pregunta aquí es. ¿Cuál es el camino correcto? ¿Acaso es el mismo para todos? ¿Quién o qué, nos dicta por donde debemos seguir? En mi opinión, yo pienso que el camino, es dependiente de la persona que lo elige, y no viceversa. Por ende, la decisión que debemos tomar, es una conjugación entre el corazón, y la mente de cada uno. Como dijo alguna vez el flaco. "Todo camino puede andar". Tener éxito o no, dependerá únicamente del objetivo que se halla impuesto el individuo, para sí mismo. Esta libertad de elegir un camino, es también un beneficio que todos los seres humanos deberíamos tener, por el simple hecho, de haber nacido soberanos de un cuerpo, y de una mente. Sin embargo aún hoy, el sistema continúa esclavizando a gran parte de la población mundial, arrancándoles el derecho de capitalizar su vocación. Ahora yo me pregunto. ¿Cuantas generaciones más deberán pasar, antes de haber instaurado un régimen, que pueda emancipar al hombre, de su fragilidad económica? El ciudadano de una sociedad, siempre reclamará su potestad, manifestándose una y otra vez contra el poder vigente. Pues en el fondo, la gente sabe que la libertad no se completa, hasta no haber obtenido un acuerdo equitativo con su jurisdicción.
Importante :
En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y a seguir adelante.
sábado, 17 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
Emociones Enlatadas
Me doy cuenta y entiendo, que el mundo interior, no es sólo un lugar donde hallar paz, también es un lugar donde uno siempre puede regresar. Hay muchas personas que piensan que el mundo interior es sólo un juego de niños, una distracción que entorpece la comunicación, y que nos va volviendo cada vez más introvertidos. Según mi experiencia, yo desde muy pequeño, me vi en la dificultad de relacionarme con la gente, por esa razón, obedeciendo a mi sentido común, decidí comenzar a escribir en un diario. Tenía plena confianza que de esta manera, lograría volver consciente, aquello que escapaba a mi comprensión. Años más tarde, me alegré mucho al darme cuenta, que algunos de mis problemas más insoportables, se habían resuelto. Así fue que decidí, continuar haciendo lo mismo hasta hoy. Sin embargo no fue, ni tampoco es, una tarea fácil. Dado que hay muchas personas que encuentran que escribir a partir de lo que le sucede a uno, es una pérdida de tiempo, un mal hábito. Claro que hay otras cosas en la vida, como salir con amigos, hacer un curso de algo que nos gusta, conocer una chica, empezar a salir con ella, etc. Ésas son cosas a priori saludables, pero que de ninguna manera, corresponden a un objetivo trascendental. Es lógico pensar, que no para cualquiera, resulta sencillo abstenerse a la tentación de querer transformarse en héroe, de la noche a la mañana. Por eso hemos indagado, y después de mucho buscar, al fin encontramos que el camino más corto, lo dicta la televisión. ¡Dios guarde al modelo, como sabio consejero de las masas!. Casualmente hoy por la noche, Natalia me estuvo mostrando unos videos de Calle 13. En una primera impresión, me parecieron brillantes, el producto que todos estaban esperando. Las letras estaban muy bien escritas, y la música era movediza y alegre. Es el complemento perfecto, para una gran fiesta pensé. Sin embargo no pude dejar de notar, que el mensaje, no tenía nada de novedoso. Enaltecer la rebeldía, ilustrando a la mujer, a través de textos que la incriminan como un instrumento que sirve al hombre, únicamente para fines sexuales, es sin duda algo repetido, algo que está disfrazando al contexto, con la versatilidad más provechosa del lenguaje. Esto convierte al discurso, en una instancia para muchos, nunca antes vista en esta sociedad. Hay sectores de la población, donde el contenido es aventajado por la imagen. Y es esa la explicación de por qué hoy, resulta tan difícil hacer que la gente crea en aquello que no puede ver. ¿Pero quién puede negar la existencia de un culo y un par de tetas? O bien, ¿Quién puede negar la existencia de una pandilla peleando con la policía? Son como emociones enlatadas, que tienen garantizada la excitación, y la adrenalina. Todo el mundo puede acceder a esta propuesta, porque no se necesita tener, o poseer, ningún saber anterior. Y aunque es increíblemente difícil evadirse de todo, también resulta casi imposible, resistirse a la tentación de una música tan bien ejecutada, vitoreándose sobre las letras rítmicas de una mano lucida y maquiavélica. Donde las imágenes de video, son protagonizadas por mujeres hermosas, que bailan junto a hombres musculosos, los cuales a su vez, se pelean con la policía, destrozando todo lo que tienen a su paso. Es el producto perfecto, es lo que la gente quiere, y lo que la gente busca. Algo quizás poco saludable para el organismo, pero increíblemente sugerente para el instinto. Podríamos compararlo con Mc Donald’s. Poco saludable, pero irresistible para aquel que tenga hambre de verdad. Digamos que de vez en cuando, uno puede darse el gusto de comer allí. Ahora, si comes todos los días, en poco tiempo.....seguramente entenderás lo que digo. Quiero aclarar que no me interesa volverme crítico de nada, ni de nadie, pues creo firmemente en que Calle 13 tiene mucho para aportar a la música, y en todo caso, la forma en la que describo su trabajo, es simplemente un análisis que me permito hacer.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Dar el Siguiente Paso
Creo que lo que verdaderamente me hace sentir mal, es el hecho de saber que nunca podré convertirme en un gran dibujante. Al menos no mientras trabaje de otra cosa. Digo esto, porque mi tiempo está enfocado sobre mis obligaciones, y no sobre el dibujo, que es lo que más me interesa (creo). De cualquier forma, todavía estoy buscando mi estilo personal, no un estilo que se diferencie del resto, sino más bien un estilo que se acerque mejor a lo que soy. También estoy queriendo plasmar en mis historias, aquel Juan que fui hace algún tiempo. Ese Juan repleto de preguntas importantes, preguntas que nunca nadie pudo responder con claridad. Preguntas como. ¿Qué hace la gente divirtiéndose afuera, cuando adentro hay tantos asuntos por atender? Ese tipo de cuestiones son las que me quitaban el sueño. Siempre fui muy escéptico con respecto a creer en todo lo que me decían, y es por eso que he focalizado mis energías, en averiguar las verdades por mis propios medios. Y aquí estoy ahora. De alguna manera sigo en pie. No quiero ponerme trágico, ni tampoco aventurarme a decir que mi vida es dura. Nada estaría más alejado de la realidad. Sin embargo todos los que me conocen, saben que yo elegí la soledad, y aunque en ella encuentro paz para mi espíritu, también encuentro dolor. Es por eso que dibujo, y es por eso que también escribo. No conozco otra forma de curar mi dolor, que no sea a través del trabajo. Sólo que no cualquier tipo de trabajo, es apropiado para esta tarea. El único trabajo que puede trocar el dolor en alegría, es el trabajo que surge del interior, de esa necesidad de averiguar cuáles son nuestros límites, para así, una vez alcanzados, poder volver a superarlos. De aquí nace el combustible que nos impulsa a seguir. Es casi un modo de supervivencia, dado que a todos nos persigue el desconsuelo. Pero si bien estamos solos en esta tarea de dar el siguiente paso, también es cierto que con cada nueva victoria, estamos alentando a quienes han perdido el rumbo, para qué no bajen los brazos y sigan luchando. Por eso, aunque hoy sienta que mi trabajo está muy por debajo de ser considerado arte, estoy preparado para un segundo intento. Porque después de todo, de qué vale una victoria, si no es por el esfuerzo que nos costó conseguirla.
jueves, 4 de agosto de 2011
El Orgullo de Ser un Don Nadie
Acabo de terminar la página número tres de "Anestesia Local". Quedó bastante bien, aunque no entiendo por qué razón, no siento ninguna satisfacción por haberla hecho. Tal vez me esté acostumbrando a esto de hacer comics, o quizás lo esté comenzando a tomar como una necesidad, y ya no tanto como un divertimento. ¿Me pregunto si la necesidad para un dibujante, es buena o mala? Últimamente, estoy volviendo a repetir viejas costumbres. Entre ellas, la costumbre de no pensar en nada. Deberían verme, de a ratos me quedo tildado como si me hubieran desenchufado del cable de 220v. Por ejemplo, el otro día, volvía en el auto con Ricardo, y en eso, mientras hablábamos del teatro, yo comenté vagamente algo que ahora no recuerdo, e inmediatamente, perdí el hilo de lo que estaba diciendo. Pero me lo tomé con calma. Sólo dejé que el silencio cumpla con su parte. Este tipo de cosas me hacen pensar, en como soy, y en lo que soy realmente. Está más que claro que hoy por hoy, tengo más defectos que virtudes. Por eso toda esta situación, me conduce a la siguiente pregunta. ¿Acaso estoy trabajando para ser mejor de lo que era antes, o para descubrir y afirmar aquello que soy en verdad?. Hay un dibujante novato, llamado Klausen, que también dibuja sobre su vida. A mi criterio, sus dibujos evocan épocas difíciles, de un sujeto contrariado con su vida, mientras que sus historias, no suscriben con la intención de rematar el chiste, pues al contrario de eso, sólo definen una pregunta que siempre quedará abierta. La pregunta de cuál es el objetivo que debemos cumplir. Es posible que mucha gente no entienda a este dibujante, pero si prestan atención, pueden encontrar que su personaje, no busca ser aquel individuo audaz, y virtuoso, que otros historietistas manifiestan en la mayoría de sus tiras cómicas. Por el contrario, este personaje, simplemente se limita a ser una gota más del océano. Supongo que esta es la cuestión de por qué su trabajo, goza de un aire de autenticidad, que otros dibujantes aún más diestros, no poseen. Con esto quiero decir, que cuando me siento terriblemente miserable como ahora, quizás a su vez esta instancia, me esté enseñando que no siempre un gran trabajo, va acompañado de una gran felicidad. Lo peor de todo, es que yo siempre fui consciente de esta condición, gracias a que muchos de los artistas que más me gustan, me han advertido de esto. Sin embargo y a pesar de ello, una fuerza ajena a mi voluntad, me hostiga permanentemente a esquivar los lugares que me conducen al dolor, para encontrar al fin mi felicidad. Lo paradójico de esta cuestión, es que para el hombre, no existe salida alguna, que no conduzca hacia la repetición de los hechos vividos en el pasado. Y es por eso que, todo lo que comenzó como felicidad, pronto se vuelve rutinario y tedioso. Así es la repetición. Pero esta repetición de la que hablo, tiene una salvedad, esta repetición, es también un crecimiento, que al mismo tiempo en que se reitera , más nos va alejando del inicio. Como un espiral, que crece indefinidamente, sobre su misma superficie, y nunca se detiene, aún después de muerto.
lunes, 2 de mayo de 2011
La Gran Estafa de los Valores Sociales
Estoy empezando a sentir que hay algo que no encaja. Hace mucho tiempo que vengo trabajando sólo, porque la dirección en la que va la sociedad, no me convence. La cuestión es que si tú, no fluyes con la corriente, rápidamente pasas a ser, el tipo raro de la historia. Reconozco que he podido resistir estos embates, durante mucho tiempo. Pero ciertamente, que en días como hoy, vuelvo a perder mis esperanzas. A todo esto se le suma, mi falta de ideas para dibujar. Esto me hace sentir aún peor. Por eso es que me doy cuenta, de que necesito un cambio de planes. Sin embargo no puedo ignorar, que esta desesperación que siento, forma parte de un proceso que se repite durante ciertos períodos de mi vida, y que por esa razón es absolutamente natural para mí. Pero esta vez, estoy seguro de que está pasando algo diferente conmigo, algo que antes no había sucedido. Tengo el presentimiento de que me estoy abandonando. Quizá por eso es que estos últimos días, he tenido un fuerte deseo de comprarme ropa, y de empezar a ir a correr al parque. Me gustaría aprender a quererme un poco más, aunque la gente no me quiera. Sólo logro elevar mi autoestima, cuando alcanzo a dibujar algo que me gusta, y me da satisfacción. Pero ciertamente que eso lleva trabajo, y no es nada fácil dibujar cuando uno no tiene ideas. Ahora me pregunto, por qué será que el ser humano, siempre esta tan descontento con su modo de vida. Es algo así como fijarse en lo que el otro tiene, y compararlo con lo propio. Pero díganme ustedes. ¿Les parece que esto es lo correcto? Como dije antes, la sociedad va en una dirección, que no termina de convencerme. Tampoco pretendo que la gente esté a favor de mi forma de pensar, dado que como dije antes es necesaria la diversidad, para que puedan coexistir diferentes opiniones acerca de una misma cosa. Esto es precisamente lo que enriquece al ser humano. Por experiencia propia, puedo decir que del silencio, y la soledad, a veces nacen valiosas ideas, que nos ayudan a descubrir que aún bajo una gran desilusión, es posible generar algo bello. Por eso, yo soy de los que creen que el malestar que reside dentro de uno, se puede convertir en sabiduría. Sólo basta para ello, trabajar en el asunto. Esta idea siempre renueva mis esperanzas. De cualquier forma, mientras parece que uno no hace nada para cambiar las cosas, por dentro se desata una verdadera lucha, que con el tiempo, ayudará a entender lo que antes no comprendíamos. No hay que confundirse y pensar, que si uno cambia por fuera, también lo hará por dentro. Pues no importa qué tan atractivo pueda ser lo exterior, mientras lo de adentro este podrido, continuaremos cometiendo las mismas equivocaciones . Es posible que la apariencia, logre engañar al otro haciéndole creer que en realidad somos otra cosa. Pero si pensamos un segundo en la gente, nos damos cuenta de que las personas que en realidad valen, son aquellas que luchan interiormente, para resolver su malestar, y no así, las que intentan tapar sus problemas, imitando sin fundamentos, aquello que la sociedad dice que uno debe hacer, para ser feliz. Quizás dejarse moldear por la estructura social, sirva para muchos, tal vez hasta para la mayoría. Pero ciertamente que yo no estoy dentro de esa mayoría. Mi formación, está dada en base a lo que yo tuve que atravesar como ser humano, y eso es único e irrepetible. Por eso defiendo mi palabra. Existe dentro de cada uno, un valiosísimo tesoro que pocos pueden ver, dado que el materialismo, y la superficialidad, son los valores que esta sociedad enaltece. Esto es lo que me indigna. Me indigna que este tesoro, sea subyugado, por una tonta y banal apariencia. Muchos dicen que la sociedad a pesar de esto, continuó progresando. Bien, yo estoy de acuerdo con eso. Pero no sin antes haber cometido a su paso, una gran injusticia. La injusticia de menospreciar al espíritu, revistiéndolo con falsos ídolos, y relegando a la marginalidad, a aquellos que merecían ser escuchados. Parece que aquí lo que se premia es la arrogancia, y nunca la humildad. ¿Porque maquillar nuestros defectos, cuando lo que nos distingue como seres humanos, son precisamente las imperfecciones? El prejuicio de la gente, hace que sea muy difícil evitar sentir vergüenza, cuando el otro enseña un defecto en su personalidad. Y yo pregunto. ¿Dónde quedó todo ese amor, que pregonan aquellos que se hacen llamar ciudadanos decentes? Sin duda que muchos glorifican al egoísmo, buscando un beneficio individual, que luego se transforma en una indulgencia simulada, hacia aquellos que menos tienen. Pero no hay peor forma de compadecer a los carenciados, que actuando de forma insolente. Yo he tenido la experiencia de saber lo que se siente que otro te mire desde arriba, forzando una sonrisa, que pretende únicamente, lavar las culpas de años, y años, de egoísmo, e hipocresía. Por eso, si ustedes no han tenido esta experiencia, deberían tenerla, sobre todo porque uno puede aprender muchas cosas de ella. En cuanto a lo que a mí concierne, creo que hay cosas más importantes en la vida, que vestirse a la moda.
viernes, 15 de abril de 2011
Como Sobrevivir, Sin Tener Virtud
El arte, como todos saben, sirve como escape a una realidad que en la mayoría de los casos, es adversa. ¿Pero qué sucede cuando uno no posee la virtud necesaria para generar este arte? Yo debería poder responder esta pregunta, dado que trato de producir arte, sin tener ninguna virtud. Bien, cada vez que intentamos elaborar arte, sin poseer ninguna virtud, no estamos haciendo otra cosa que generar un punto de partida. Todos comenzamos alguna vez, desde un punto de partida, la diferencia es que los que tienen virtud, se hacen rápidamente de un estilo propio que los identifica, mientras que los que no la tienen, deben recorrer mucho camino, antes de encontrar una huella que los represente. Yo aún, continuó buscando mi huella, y es por eso que voy deambulando como un zombi, entre todas y cada una de las disciplinas artísticas, con la esperanza de encontrar mi vocación. Pero vamos que no soy el único, también hay muchos como yo, que se preguntan. ¿Será cierto que no tengo virtud? ¿O es acaso que aún no la he encontrado? Aunque reconozco que por ahora, soy un hombre sin virtud, tampoco me he resignado a seguir buscando mi huella. Necesito algo que me dé una identidad, y me transporte hacia una dimensión donde nadie más pueda acceder. Ahora me doy cuenta de algo. Existe una sola clave para encontrar la virtud. Y esa clave, es la paciencia. Iba a decir la esperanza, pero es que la paciencia, es algo mucho más difícil de lograr. Muchas veces cuando perdemos la paciencia, tomamos decisiones, que en lugar de acercarnos al objetivo, nos alejan aún más. En este caso, todo lo que debes recordar, es que la decisión correcta, está dentro de ti. Nunca obtendrás buenos resultados, si buscas una salida, por afuera de tú interior. Jamás te desesperes, pues el camino es simple, lo más difícil es aprender a escuchar al sentido común. Sin duda que esto lleva tiempo. Por eso aunque no encuentres motivaciones, ni resultados, ármate de paciencia, y continúa. Si logras ser perseverante en esta tarea, veras que al final, encontrarás tu huella.
La huella es la marca que uno deja al pasar, y sirve para que los demás puedan identificarnos. Si la huella es noble, sincera, y auténtica, muchos no seguirán. Ahora, si la huella es superficial, falsa, y ambiciosa, es muy probable que no nos siga nadie. Uno debe preguntarse siempre, ¿con qué clase de persona quiero encontrarme? Si logramos responder esta simple pregunta, entonces ya sabemos qué tipo de huella debemos dejar. Ahora sólo nos resta aprender a ser naturales, para construir una huella que sea el reflejo exacto de aquello que somos realmente. En primera instancia y como dije antes, debes aprender a educarte, y a ser paciente, sólo de ese modo comenzarás a interpretar las señales que arriben de tu interior. Ni siquiera las personas más sabias de este mundo, pueden ayudarte en la ardua tarea de averiguar quién eres. Sólo existe un consejero apropiado para tales fines, y ese consejero vive dentro de ti. Cada vez que te sientas desilusionado, recuerda estas palabras. Recorremos toda la vida, con el único fin de saber quiénes somos, pero lo más humillante, es que esa respuesta, siempre estuvo con nosotros. Nunca es demasiado tarde, para empezar a escucharla.
La huella es la marca que uno deja al pasar, y sirve para que los demás puedan identificarnos. Si la huella es noble, sincera, y auténtica, muchos no seguirán. Ahora, si la huella es superficial, falsa, y ambiciosa, es muy probable que no nos siga nadie. Uno debe preguntarse siempre, ¿con qué clase de persona quiero encontrarme? Si logramos responder esta simple pregunta, entonces ya sabemos qué tipo de huella debemos dejar. Ahora sólo nos resta aprender a ser naturales, para construir una huella que sea el reflejo exacto de aquello que somos realmente. En primera instancia y como dije antes, debes aprender a educarte, y a ser paciente, sólo de ese modo comenzarás a interpretar las señales que arriben de tu interior. Ni siquiera las personas más sabias de este mundo, pueden ayudarte en la ardua tarea de averiguar quién eres. Sólo existe un consejero apropiado para tales fines, y ese consejero vive dentro de ti. Cada vez que te sientas desilusionado, recuerda estas palabras. Recorremos toda la vida, con el único fin de saber quiénes somos, pero lo más humillante, es que esa respuesta, siempre estuvo con nosotros. Nunca es demasiado tarde, para empezar a escucharla.
martes, 12 de abril de 2011
Las Tres Etapas del Acto Creativo
A lo largo de mi vida como artista, me he percatado de que existen tres etapas, que se van repitiendo con periodicidad. La primera es la etapa de insatisfacción. En esta etapa, aparece un eufórico deseo por tratar de superar una situación, que en primera instancia, es desesperante. En este contexto, sentimos que hay algo que debemos hacer, solo que no alcanzamos a saber por dónde empezar. Buscamos reafirmarnos, intentando restablecer el orden perdido, pero todo nos desborda al punto tal, que nos es prácticamente imposible conservar la calma. A medida que trascurren estos eventos, el malestar es tan grande, que nos vemos obligados a tratar de tomar cartas en el asunto, para revertir definitivamente esta contrariedad. Es allí cuando nace la segunda etapa, la que denominaré, etapa de iluminación. Esta etapa, no es ni más ni menos, que el acto creativo de darle forma palmaria, a algo que no lo tiene. Me refiero claro está, a materializar una obra, en base a un sentimiento. Decíamos que en la etapa de insatisfacción, la sensación de abatimiento, nos desborda por todos lados, y es por eso que para renovarnos, estamos obligados a construir un tipo de cauce, que ayude a contener estos sentimientos, para que puedan fluir libremente, y así obtener una vez más, la regularidad perdida. Esta es la etapa donde va a surgir oportunamente, la solución a este contratiempo. Por ello, es necesario aclarar, que cuando decimos iluminación, nos estamos refiriendo al acto de manifestar creativamente, una interpretación tangible, sobre un sentimiento abstracto. Una vez que se logra esta interpretación, a través de cualquier medio artístico, el bienestar es tal, que inmediatamente ingresamos en la tercera y última etapa. La etapa de satisfacción. En la etapa de satisfacción, todo se encuentra en perfecto orden, nada nos inquieta, salvo el miedo a perder otra vez, la prosperidad que tanto trabajo nos costo conseguir. Lamentablemente, hay que decir que pasado un tiempo, llegará un día, donde esta prosperidad, empezará a debilitarse, y poco a poco, el malestar que habíamos superado, volverá a invadir una vez más, nuestro espíritu. Es por eso que la gente pierde las esperanzas, pues es que este proceso, se repite incansablemente. Pero yo digo que nunca debemos dejar de buscar nuestra satisfacción, dado que evitando el desconsuelo, y manteniendo la mirada fija en el objetivo, encontraremos que con los años, un buen día, la etapa de iluminación, finalmente, se volverá sistemáticamente constante.
martes, 29 de marzo de 2011
La Voluntad de Ser, Quien Debes Ser
Después de mucho tiempo, vuelvo a recordar, lo que significaba sentirse presionado. Hoy, en mi sesión de terapia, Gonzalo adoptó una postura un tanto inquisitiva, haciéndome preguntas punzantes y hostigadoras, que de algún modo me pusieron entre la espada y la pared. Luego de responder con mucho nerviosismo a estas preguntas, llegamos al final de la sesión. Para entonces ya me sentía como un conejillo asustado, rodeado por lobos hambrientos, y sedientos de sangre fresca. Seguramente, cinco minutos más contestando sus ingeniosas interrogaciones, hubieran sido fatales para mí. Afortunadamente, cuando me despedí de él, y regresé a la calle, sentí un enorme alivio. Por un momento, tuve miedo de que mi vida fuera realmente un gran error, de verdad creí que todo se había echado a perder. Pero por suerte, todo se reacomodó, cuando me rencontré devuelta, solo yo, y mis pensamientos. Alguna vez dije que no es posible relajarse, sin antes haber estado tenso, o nervioso. Esto fue precisamente lo que sucedió hoy, primero la terapia me puso a transpirar compulsivamente, y segundo, sentí un placer enorme cuando todo termino. Tal vez asi funciona la psicología. Más tarde llegué a casa, me preparé un café, y me puse hablar con Natalia. Así que le conté todo lo que había sucedido en mi sesión de terapia, remarcándole que algunas preguntas que me hizo, me resultaron particularmente difíciles de responder. No porque no tuviera los argumentos necesarios, sino porque no es lo mismo explicárselo al papel, que a una persona de carne y hueso. En una ocasión, Gonzalo me preguntó porque elegía la soledad, si siempre me provocaba malestar. Así que yo le respondí con una frase un tanto avejentada. Te pueden informar que si tocas el fuego, saldrás quemado, pero lo cierto es que para comprender enteramente lo que es quemarse, tarde o temprano, deberás tocar la llama por tus propios medios. Por esa razón yo elegí la soledad, pues hace tiempo que decidí hacer mi propia experiencia, más allá de lo que la gente me ha advertido, acerca de vivir bajo esta modalidad. Pero ahora, que ya soy un solitario, debo reconocer que he aprendido a resistir aquellas voces, que me hieren, y me llaman loco. Y eso se debe a que sólo se puede encontrar la verdad en el interior del alma, y jamás fuera de ella. Si quieres saber qué es lo que debes hacer, pregúntaselo a tu interior, y obedécelo, cumple con ese objetivo. Deberá ser fuerte para no ser vencido por la influencia de la gente. Seguramente mucho más fuerte de lo que te imaginas. Está claro que la gente, lastima a las personas que son solitarias, pues es cierto que nosotros somos una pieza que no encaja dentro de su visión del mundo, y es por eso que para corregirlo, nos llaman locos. Es cuestión de lógica deducir que si nosotros somos los locos, ellos serán los cuerdos. Pero yo pregunto. ¿Es acaso la lucidez, un bien que sólo le es otorgado a quienes siguen el rebaño? Mi soledad indudablemente me ha convertido con los años, en una oveja negra. Paso mis días deambulando por el mundo, sin un rumbo fijo al cual seguir. Pero en esta vida, donde todos debemos pertenecer a un rebaño, es difícil tener libertad. Dado que no falta ocasión, en la que un nuevo pastor, se esfuerza por incluirte dentro de su manada. Debes tener cuidado, pues aunque tú le digas que no, él intentará por todos los medios, convencerte de que te unas a los suyos. Te dirá que este nuevo ganado, hará que te sientas diferente al resto, dado que tendrás la exclusividad, de pertenecer a un grupo selecto de personas, similares a ti. Sin lugar a dudas, un generoso vendedor de aire. En estas circunstancias, me ayuda el pensar que yo soy un solitario, y que por lo tanto, viajo solo. No soy ni un dibujante, ni un escritor, ni un músico, ni siquiera soy un técnico. Esos tan sólo son títulos que la gente necesita definir para ponerle un orden a las cosas. No me mal interpreten, yo soy consciente de que una sociedad que vive dentro de conjuntos, es una sociedad ordenada. Mientras que una sociedad sin intereses asociados, es el reino del caos y el desastre. Pero también sé, que este caos del que hablo, es el advenimiento de un nuevo y mejor orden. Ahora. ¿Quién se atrevería a vivir fuera del gran conjunto?. Pocos son los que se sacrifican, y se exponen a ser llamados locos, en pos de un nuevo orden. Pero no se confundan, ellos no son héroes, dado que nada de lo que hacen es por un bien común, sino que están llamados por la promesa de aprender a vivir según la voluntad propia. La voluntad de ser lo que son realmente, y así nunca convertirse en un títere más del poder.
viernes, 25 de marzo de 2011
La Lógica del Dolor Humano (parte 2)
Hoy tuve la ligera impresión, de haber comprendido porque el hombre en estos días, no sabe, o no alcanza a entender, lo valioso e importante que es el dolor emocional. Éste dolor del que hablo, se presenta para la gente, como algo indefinido e ilusorio. Y es lógico que esto suceda, pues el hombre de hoy, se niega a creer en aquello que no puede ver a simple vista. Dolores como la tristeza, la angustia, o la ansiedad, no parecen aportar, al menos empíricamente, ningún saber o enseñanza. Sin embargo estos dolores emocionales de los que hablo, tienen una cosa en común, todos ellos despiertan en nosotros, un ferviente deseo de hacer algo que nos ayude a curarnos. Ahora, sí bien a hay muchas maneras de calmar el sufrimiento del alma, sólo me concentraré en destacar dos casos opuestos, que sin duda, servirán de ejemplo para quien esté por tomar una decisión. En el primer caso cuando un hombre padece de angustia, inmediatamente busca encontrar una persona, que le ayude a mitigar su dolor. Claro que esta es la salida más común, y a la que por lo general, recurre la mayoría. Pero en el segundo caso, la solución es distinta, pues en lugar de canalizar el dolor sobre otra persona, lo canalizamos a través de una vía artística. De esta forma la creación se hace ineludiblemente bella, pues ha nacido de una necesidad real. Por eso no importa qué tipo de dolor estemos atravesando, con paciencia, dedicación, y trabajo, se establecen todas las condiciones necesarias, para convertir el dolor, y la carencia, en alegría, y devoción. Y todo ello es posible, si aprendemos a confiar en nosotros mismos. A decir de mí, no me gusta construir una amistad por una carencia, que sé que yo mismo puedo resolver. No me caben dudas que ambos casos, tanto el primero como el segundo, son difíciles, e igualmente válidos. Pero hay que aclarar, que no siempre se puede decidir, con total libertad, lo que uno quisiera hacer. Pues el instinto muchas veces nos hace tomar medidas, que no siempre tienen una explicación lógica. En mi situación personal, yo no he podido elegir con holgura, dado que crecí sin tener un hombro donde apoyarme. Cada vez que me vencía el cansancio, y caía preso de la incredulidad, me aislaba del mundo, buscando refugio en mi interior. Pero han pasado muchos años, y desde entonces, yo he aprendido a cumplir con esta sentencia, a cambio de una pequeña porción mensual, del codiciado néctar de la plenitud, el mismo que se obtiene a razón del esfuerzo realizado. De todas formas, no estoy interesado en desentenderme de mi dolor, para buscar resguardo en otra persona, pues no puedo dejar de sentir, que por ese camino, perderé la cualidad de iluminarme por mí mismo, a causa de generar víctimas ajenas a mi propio dolor. Está comprobado que la gente, necesita consumir el dolor que otros manifiestan, porque sólo de esa manera, logran obtener un poco de consuelo, para sus propios dolores. Esto no está mal, yo lo hago todo el tiempo. Pero de alguna forma esta condición, es el eslabón que cierra la cadena, de una sociedad que pide a gritos, un poco de contención para aquello que finalmente, nunca podrá sanar. La herida del alma. El ser humano debería aprender a hacerse cargo de su propio dolor, como el escultor se hace cargo de su arcilla, o como el músico hace lo propio con su instrumento. Si todos comprendiéramos esto, el propósito de alcanzar un elevado estatus social, se reemplazaría por el propósito de obtener mayor sabiduría para crear.
domingo, 20 de marzo de 2011
Amigos Afines
Me gustaría hacer una pequeña reflexión, acerca de lo que mi psicólogo llama, "los amigos afines". En primera instancia, él dice que yo debería buscar amigos acordes a mis intereses, para que así pueda generar una mejor compatibilidad con la amistad, y de ese modo vencer de una vez por todas, a mi soledad. Estos últimos días, he estado pensando en ello, y por más que trato, no entiendo cómo encontrando personas afines, pudiera yo sentirme mejor. Mientras venía viajando en subte, esta idea daba vueltas por mi cabeza como un feroz remolino de viento, que iba barriendo todas y cada una, de mis estructuras mentales. Así estuve largo rato, hasta que finalmente, frente a una total destrucción de mis prejuicios, descubrí que había algo, que no me cerraba del todo. Lo que no me cerraba, era la idea de que para configurar una verdadera amistad, uno debía limitarse a intentar formar relación, solo con aquellas personas que tuvieran intereses iguales a los propios. Claro que yo no estoy de acuerdo con esto. Pues es indiscutible que cuando nos enfocamos hacia un exiguo grupo de gente, indefectiblemente, estamos rebajando a todo el resto. No somos mejores que los demás, por ser diferentes al resto, pero nos iluminamos cuando logramos sintonizar, con nuestras diferencias. Por eso, haciendo un primer acercamiento, yo creo que no es correcto generar distinción entre la gente, dado que como dije antes, nadie es mejor, ni peor. El esfuerzo debe concentrarse en aprender a convivir, entre la diversidad de criterios. Pues está demostrado que las mejores conclusiones, se deducen de la relación entre dos ideas opuestas, o mejor dicho, desiguales. No caben dudas de que para hacer amigos, es un error limitarse únicamente a juzgar si la idiosincrasia de la otra persona, nos agrada o no. También deberíamos preocuparnos en saber reconocer que nosotros también somos seres imperfectos, y aunque poco podemos hacer para cambiar al otro, es menester entender que mucho tenemos por mejorar de uno. No estoy diciendo nada nuevo, cuando afirmo que antes de ayudar a los demás, primero debemos interpretarnos a nosotros mismos. Comprender nuestros errores y enmendarlos, es sin lugar a dudas, el camino que conduce a un hombre, a ser mejor de lo que era antes. En la mayoría de los casos, este trabajo, conlleva indefectiblemente, a que muchas personas valoren el esfuerzo que uno hace por mejorar. Afortunadamente, esta postura, genera un agradable y cálido presentimiento, de que no estamos solos. Yo lo siento ahora.
Por eso sería superficial pensar que uno mejora, sólo por tener amigos afines. Pues los amigos más valiosos, aparecen justo donde nadie los espera. Es allí, donde el objetivo debe volverse desinteresado, por el solo hecho de que, a diferencia de cómo se piensa comúnmente, no debemos trabajar por reconocimiento, sino por necesidad. La necesidad de ser cada día, un poco mejor de lo que fuimos, para poder llevar paz a nuestros corazones. Yo creo que así, se construye una autentica amistad.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La Lógica del Dolor Humano (parte 1)
Si en la soledad no existiera el dolor, ni tampoco la incertidumbre, seguramente para muchos, sería un estado ideal para sentarse a meditar. Sin embargo, la realidad nos hace deducir que si estas fueran las condiciones, ya no podríamos calificarla con el nombre de soledad. Estaba pensando, que hay pesares en la vida, cuya función, pocas veces alcanzamos a comprender. Así que con un poco de fe en mi espíritu, trataré de revelar el misterio que aqueja a las almas atormentadas, iguales a la mía. Quien sabe, quizás mi tratado, le sirva de ejemplo a algunos de los locos que acechan por aquí. Pero bueno, ya basta de introducciones tediosas, y dediquémonos al análisis, que sin dudas es lo que importa.
El dolor en el alma de un hombre, no siempre es un castigo, a veces resulta ser un mérito alcanzado a través de una búsqueda interior, con el único fin, de hallar la verdad de las cosas. Es por esta razón que me encuentro tan reacio a querer abandonar mi situación de sólo. Y aunque muchas veces mi psicólogo, me ha insistido en que no debo renunciar a la amistad, dado que siempre existen personas que están a tono con los pasatiempos e inquietudes de uno, yo no estoy del todo seguro en querer transitar por ese sendero, pues en ese caso dejaría de estar en este lugar, para pasar a estar en otro lado. Consideren que las diferencias entre un sitio y otro, pueden ser tan disímiles, como el contraste entre el negro y el blanco. Más aún, viéndolo desde un costado optimista, la amistad sólo serviría para atenuar un poco el dolor, pero en ningún caso me ayudaría a comprender el porqué de este padecimiento. Siendo objetivo con lo dicho, deduzco que toda esta incertidumbre, quedaría atrapada por siempre entre dos signos de interrogación, que con el tiempo, se irían traspapelando cada vez más, entre otro tipo de cuestiones mundanas, que por lo pronto, no son las que me interesan investigar. Por todo esto, y a pesar de mi escepticismo, hace tiempo que he decidido quedarme de este lado. Pues aunque nadie me ayude a cargar con el peso de mis preguntas, el camino se hace más emocionante aún, cuando pienso que, en algún momento, al llegar a destino, obtendré mis tan ansiadas respuestas.
Pero vayamos hacia la esencia de toda gran soledad. El tiempo libre. No es necesario aclarar que cuando uno tiene tiempo libre, lo primero que se pregunta es, ¿qué debo hacer ahora? Bueno, rápidamente se me ocurre una respuesta que no hace distinción entre ninguno de nosotros. Cuando tenemos tiempo libre, deberíamos tratar de hacer todas aquellas cosas que no hacemos cuando estamos ocupados. Pero esto no es tan sencillo de asimilar. Aunque no nos demos cuenta, una de las tantas consecuencias de vivir en un mundo que privilegia al hombre rico, por encima del hombre pobre, es que poco a poco, nos vamos transformando en caníbales descerebrados, que se devoran unos a otros, para obtener un poco de fama, y así poder trepar en nuestra clase social. Este discurso sostiene que el reconocimiento y el poder económico, resuelven todos los problemas medulares que acechan a la gente. Ellos, al igual que la mayoría, piensan con absoluta seguridad, que solo obedeciendo el alegato popular, serán considerados, mejores personas. El Gran Hermano, es un ejemplo actual de esto que señalo. Por eso aquí queda demostrado, que es mucho más fácil seguir la voluntad común, que la propia. En relación con lo dicho, mi abuelo siempre se esforzó, por hacerme entender esta pequeña oración... Lo que cuesta, vale, decía. La gente ha desarrollado un hábito poco saludable, y plenamente perezoso a la hora de tomar decisiones. Pues ya no deciden por sí mismos, sino que esperan a que otros, les digan lo que deben hacer y pensar. En muchos de mis diarios anteriores, he nombrado a la desesperación, como principal síntoma de esta dependencia, que la mayoría tiene, hacia una voz ajena, que por supuesto, nunca podría reemplazar la importancia de la voz propia, por más grave que sea el desgaste. Figúrense que si esto llegara a suceder de forma masiva, cosa que no creo, se acabaría la diversidad de opinión, y ya no sería posible, lo que hoy conocemos como arte. Por suerte, y aunque a mí también me afecta esta cuestión, he comprendido que existe una virtud igualmente contraria, capaz de curar esta degradante enfermedad. Esa virtud, es la paciencia. Créanme que si puedo explicarlo en estos términos tan ilustrativos, eso es porque hubo un tiempo en mi vida, en el que caí envenenado, por la negativa de suponer, que nunca encontraría la cura al escepticismo y a la incredulidad, al menos no mientras permaneciera con los brazos cruzados. Irónicamente, eso es lo que hago ahora, permanecer de brazos cruzados. Aunque muchos no lo lleguen a entender nunca, solo de esta forma he aprendido a armarme de paciencia. Por eso ahora me río, me río por el mismo motivo por el cual otros lloran. Pues a diferencia de ellos, yo sé, que si logro superar mi desesperación, actuando con paciencia, tarde o temprano, obtendré mi premio. Si estudias en profundidad esto que digo, te darás cuenta de que existe una explicación lógica, para cada una de las emociones, que atraviesan al ser humano.
jueves, 10 de marzo de 2011
Lo Difícil de Ser Franco
Me pregunto por qué cada vez que me siento triste y angustiado, me acuerdo de mi pasado?. Ahora tengo ganas de llamar a alguien, y reconstruir la vida que yo mismo destruí con tanto odio, y confusión. Pero debo hacerlo pronto, pues una vez que regrese mi estúpido orgullo volveré a ratificar mi soledad. ¿Por qué lo hago?. Mis sentimientos nunca fueron una tarea fácil de resolver, y créanme que aunque estoy solo, hoy no me siento precisamente cómodo con esta situación. El asunto es. ¿Porque insisto con lo mismo, si no cabe duda de que a la larga o a la corta, volveré a sentirme mal?. ¿Acaso pretendo reconocimiento? Y si así fuera. ¿Tanto vale este reconocimiento como para justificar el dolor que abrigo?. Ha pasado mucho tiempo desde que comencé a estar solo, y a pesar de que he conseguido muchas cosas por este camino, no se si no estaría dispuesto a cambiarlo todo, por un poco de amor. Si es acaso el orgullo, el que me mantiene atado, de que valen los años de lucha, si al fin y al cabo, el premio, solo conseguirá despertar en mí, más arrogancia. Esto me confunde. Quisiera comprender la lógica del dolor humano. Desearía saber qué enseñanza se obtiene cuando sufrimos por no tener a nadie en el mundo. Sin lugar a dudas mi intuición no es buena, pues destruye todas mis expectativas. Al menos hoy, las ha destruido. Sin embargo me gustaría tomar cartas sobre el asunto, para poder resolverlo definitivamente, y no tener que atravesar por esto nunca más. Pero para eso, debo comenzar por el inicio. ¿Qué fue lo que me hizo buscar la soledad?. No existe nadie, entre toda la gente que yo conozco, que viva una vida tan gris y sin sentido, como la mía. Seguramente hay algo que debo hacer, que aún no hice. Pero debo estar tranquilo, porque de nada serviría tomar una decisión apresurada.
Acabo de llamar a Flavia. Volví a hablar con ella después de un año de no tener contacto, y como era previsto, las cosas cambiaron. Ella está de novia, y ahora vive sola con su gata en un departamento. Sin lugar a dudas, un gran paso en su vida. Quedamos en juntarnos a charlar en algún momento, pero no arreglamos cuando. Después de cortar con ella, fui al baño, me mire al espejo, y me di cuenta de que siete años de soledad, no se pueden resolver con un simple llamado telefónico. Así que de vuelta a girar sobre la nostálgica calesita de mi adolescencia, plagada de sueños ingenuos e inmaduros. Rodeado de gente que me mira, y piensa que ya estoy demasiado grande para este tipo de juegos. Lo que ellos nunca entenderán, es que no conozco otra forma de engañar al vacío que sangra bajo mi pecho, que jugando a ser un niño. Solo así puedo despertarme por la mañana, y entender que aun puedo volver hacia donde alguna vez fui feliz. A veces la locura que siento, me hace tomar decisiones que ni siquiera yo mismo, me las puedo creer. Es entonces, cuando me gustaría retrotraer el juego hasta el primer nivel, para sentir nuevamente, que todas las alternativas son posibles, y que nada es definitivo. Esa es mi estrategia , volver a mi estado anterior, y evadirme de las tinieblas que brotaron de mi ego. Allí la vida será como una serie de bumerán. No más Freddy Kruger para mi. No creo equivocarme cuando digo que elegí estar solo, porque la gente me lastimaba, seguramente de forma involuntaria, pero no por eso menos dolorosa. Pero ahora, bajo estas cuatro paredes, nada puede dañarme, pero tampoco, nada puede curar mis heridas. Si permanezco aquí, es sólo porque cada vez que logró sumergirme en mi cuaderno, una sutil pero consistente sensación de bienestar, empieza a invadir mi corazón. Es en ese instante, donde toda mi angustia se vuelve cómicamente, pequeña, e inofensiva. Entonces caigo al suelo, embriagado de quimeras y espejismos, trato de componerme, y recuperar el control, pero no puedo, pues esta cálida sensación de bohemia, me seduce, y es allí donde el éxtasis de vivir eternamente inspirado, supera el espanto que siento por la ausencia y el vacío. Seguramente esa es mi gran debilidad. Me vuelvo celoso de mi espacio, y me juro hacer lo posible, para que esté conmigo siempre. No por una noche, tampoco hasta el día de mañana, sino eternamente.
Estas son algunas razones por las cuales he decidido quedarme de este lado, a pesar de las incontables depresiones que me han embestido, y que seguramente continuaran haciéndolo. Sin embargo, hoy comienzo a sentir una vez más, que este pequeño castillo de arena, se desmorona. Ver que mi humilde empresa, se enferma gravemente, víctima de mi constante desengaño, me hace sentir fatal. Y aunque quiero y deseo, el consejo de una voz amiga, no encuentro en mi agenda telefónica, un confidente apropiado que me ayude a calmar esta agonía. Pero entiendo cuál es mi función en este mundo. Soy simplemente un recordatorio, o si les gusta más, una advertencia. Soy además, la respuesta, a una pregunta, que nadie hizo jamás. Pero no te preocupes, por qué no es necesario que me preguntes cómo se siente estar solo, basta con mirarme, para que uno se dé cuenta, de que no hay nada especial allí.
sábado, 5 de marzo de 2011
Preso de la Escritura
Ayer estaba tirado en la cama, quería relajarme pero no podía. Otra vez algo en mi interior, no me permitía acostarme a descansar, debía ser útil, debía hacer algo. No era la primera vez que me sucedia esto. Y en esta ocación me molestó mucho. Me pregunté entonces. ¿Porqué no puedo descansar, como lo hacen todos los demás?. ¿Porqué siempre tengo que estar haciendo algo?. En algún punto, yo creo que la pereza es necesaria para vivir, sin embargo, yo no podía estar sin hacer nada. Mi vida es bastante simple, de casa al trabajo y del trabajo a casa. Es decir, tengo tiempo disponible dado que no estudio ninguna carrera, y eso me permite hacer lo que quiero. Pero el problema que surge cuando uno tiene muchas alternativas, es que no se sabe por cuál de todas empezar. Ayer, yo sabía que quería hacer algo, pero no sabía que. Así que fui hasta la cocina, y me puse a preparar el almuerzo. Primero calenté la verdura, después preparé la salsa blanca, y finalmente desparramé todo el relleno sobre la masa, y la puse en el horno. Así fue como cociné la tarta de verdura. Después me senté a comer, y disfruté cada bocado. Pero al Finalizar comencé a sentir la ferviente necesidad de hacer otra cosa. Ni siquiera podía quedarme sentado a digerir la comida. Entonces agarré la correa del perro y lo saqué a pasear. Caminamos largo rato alrededor del parque, hasta que mis piernas me comenzaron a doler. Mi perro ya había terminado de hacer lo suyo, de manera que entré a mi casa y nuevamente me sucedió lo mismo, no podía quedarme sentado sin hacer nada, así que agarré un libro y empecé a leer. Leí y leí durante horas, hasta que finalmente mis ojos se agotaron y tuve que cerrar el libro. Pero no estaba satisfecho, así que encendí la televisión. Me recosté en mi sillón favorito y miré la tele en el canal de deportes, luego en el noticiero, más tarde en el canal de cocina, y así sucesivamente pasando por todos los canales, hasta que me cansé y la apagué. Estaba sentado en mi sillón, aturdido por la televisión, y por un momento pensé que había logrado engañar a mi mente, haciéndole creer que ya había hecho demasiado. Había estado cinco minutos recostado, hasta que la necesidad de hacer algo, me volvió a invadir. Decidí tomarme el colectivo e ir a visitar a un amigo. Cuando llegué a su casa, estuvimos charlando y tomando mate durante largo rato. El tiempo se pasó tan rápido que no nos dimos cuenta. Decidí que ya había sido suficiente así que saludé a mi amigo, y regrese a casa. Debían ser como las 10 de la noche cuando llegué. De pronto tuve la extraña sensación de que a pesar de todo lo que había hecho, el día había sido corto. Me preparé algo de comer y me di una ducha. Luego intenté dormir pero no pude conciliar el sueño, mi mente aún me exigía que hiciera algo. Hacía tiempo que no me sentia así, pues hasta entonces, había podido dormir como un bebe. Pero hoy era distinto, no podía resistir frente al deseo de hacer algo, y la pregunta era. ¿Qué debía hacer? Me levanté a la madrugada sin haber podido pegar un ojo en toda la noche, y decidí que lo mejor sería sentarme a escribir lo que me estaba pasando. Escribí durante el largo rato, hasta que finalmente terminé de decir todo lo que tenía para decir. No puedo negarlo, estaba satisfecho, de alguna manera mi mente se había salido con la suya, del mismo modo en el que siempre lo hizo. Cada vez que tenía un problema como éste, mi mente no se relajaba hasta que yo no lo hubiera escrito en la computadora, o en mi diario. Y es por eso que ahora que lo cuento me siento mejor. Es como psicoanalizarse a si mismo. ¿Pero cómo no lo había pensado antes?. Si desde un principio me hubiera sentado a escribir, no habría sido necesario hacer nada, de todo lo que hice en el dia para calmarme. Pero ahora que sé como calmarme, ganaré mucho más tiempo para descansar. Aunque ahora que he terminado de escribir esto que me pasó, me doy cuenta de que soy preso de la escritura. Ni bien a cabo de redactar un problema, surge otro, y otro, y otro, y así infinitamente. Ahora que lo pienso, hace tiempo que soy preso del escritura. Tan acostumbrado estoy a escribir sobre mis problemas, o sobre lo que me pasa, que nunca puedo relajarme, y disfrutar de lo hecho. Entonces. ¿Con qué fin escribo?. La única razón por la que escribo, es para calmar mi ansiedad, o como dije antes, para comprender mis problemas. Ese breve momento, que llega después de satisfacer mis necesidades literarias, me ayuda a dilucidar lo que sucede conmigo. Pero en cada instante en el que me siento a escribir, quedo atrapado en el laberinto de mis pensamientos. Si, ahora lo sé. Soy preso de mis palabras, y todo lo que quiera emprender, resulta en vano, pues finalmente, concluye en estos textos de autoayuda. Hacer algo siempre genera un problema, y no hacer nada, no genera ningún problema, pero resulta excesivamente aburrido. Tal vez un equilibrio entre las dos cosas sería lo adecuado para mí. Quizás mañana pueda dormir, quizás mi mente logre sentirse satisfecha al final de esta tarea. Quizás, no lo sé.
miércoles, 16 de febrero de 2011
El Silencio
A estas alturas, he dejado de tenerle miedo al silencio. Pero siempre me pregunto, si es que el silencio, acerca, o aleja a las personas. No puedo dejar de reconocer que el silencio es algo sustancial en mi forma de vida, tal como lo puede ser el agua, o el aire. Y es que el silencio, es capaz de trazar la distancia real, que existe entre la mentira, y la verdad. Cuando un hombre afirma algo, y luego, hay un silencio, podemos saber entonces, si lo que ha dicho, es verdadero, o falso. El silencio, es la esencia de lo místico, que se disfraza de un tiempo que ya conocemos. Y que a pesar de haber estado, decenas de miles de años, junto a nosotros, jamás se ha vuelto popular entre las grandes ciudades del mundo. Sin embargo siempre está ahí, ni tan cerca, ni tan lejos. Algunas veces, no sabemos dónde encontrarlo, y a pesar de ello, podemos dar por hecho, que él nunca va a abandonarnos. Pues fue él, quien nos dio la bienvenida a este mundo, y será él, quien nos dé el último adiós. Pero a pesar de que jamás nos ha traicionado, el silencio nos asusta, dado que es tan grande que no podemos saber dónde comienza, y dónde termina. Cada vez que hay silencio alrededor, tenemos la vertiginosa sensación de tropezar hacia lo infinito, hacia lo que no queremos descubrir. Ahora. ¿Quieres saber lo que eres realmente? Yo te he mostrado la puerta, pero serás tú, quien finalmente, dé el último paso hacia la verdad.
domingo, 23 de enero de 2011
Zoe
Hoy cuando llegué a casa, eran como las 12:30 de la noche, y Zoe no estaba por ningún lado. Entonces me puse a calentar el arroz, y aproveché el tiempo de cocción, para ir a regar las plantas. Mientras regaba, cada tanto, iba llamando a Zoe para ver si aparecía, pero nada. En un momento, la escuché maullar a lo lejos, y rápidamente me di cuenta de que ya era muy tarde para ir a buscarla. Así que entré a casa preocupado, y me serví un plato de arroz con queso. Luego de comer, me sentí culpable por haberle dejado la ventana abierta, durante todo el día, y toda la noche. Comencé a imaginarme a Zoe asustada, sobre el techo de alguna casa, desorientada y sin rumbo. Quién sabe, quizás un perro rabioso y sucio, la haya lastimado, y ahora no puede volver...pensaba trágicamente, mientras la oscuridad de la noche, desparramaba sombras azules a través de los cristales de la ventana. Temí que una inesperada tormenta, la desviara de su camino, y la alejara aún más de mí. Melancólicamente toqué unos acordes en el piano nuevo, tratando de reanimarme un poco. Finalmente con las esperanzas perdidas, fui al baño a cepillarme los dientes. Ya estaba cansado, todo lo que podía hacer, era irme a dormir, dejar la ventana abierta, y esperar ansioso, con cada minuto, que ella regresara a mi lado. De pronto, justo antes de acostarme, escuche el inconfundible maullido gatuno de mi mascota. Me asomé por la puerta del comedor, Y para mi tranquilidad, descubrí que era ella. A la luz del velador, observé que tenía un rasguño en el ojo izquierdo, quizás no había sido tan descabellado pensar que se había peleado con un perro...solo que, claro, los perros no rasguñan. De todas formas estaba feliz de verla, y la abracé cómo un padre celoso, abraza a su pequeña hija, luego de haberla extraviado en una feria saturada de gente histérica.
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