Importante :

En algunos textos he ofendido a otras personas injustamente, por eso pido disculpas por mi comportamiento inapropiado. Aun así, estos textos forman parte de lo que soy, y es por eso que no puedo borrarlos. Solo me queda aprender de mis errores, disculparme otra vez, y seguir adelante.

viernes, 19 de octubre de 2012

Tocar lo Exterior, para Sentir lo Interior

A quien no le resulta difícil sostenerse en equilibrio cuando hay silencio. A veces sentimos como si la boca fuera un volcán dormido, esperando despertar algún día. Ahora dime. Que te sucede cuando todo es absolutamente gris?. Cuéntamelo aunque creas que tus palabras no valen la pena. Necesito tu experiencia. Deja que el verbo vuele a través del tiempo y llegue hasta aquí. No te das cuenta de que los textos viven eternamente a nuestro alrededor. Envíame tus cuadernos, y le daremos un lugar en el hogar. Ahora ellos me están ayudando como no tienes idea. Cuando tu conciencia empiece a molestarte con las mismas tonterías de siempre, deja que yo hable por ti. Todos juntos te sacaremos del pozo, ninguno de nosotros estará dispuesto a dejarte solo en el abismo. Si allí es donde te toco vivir, llevaremos un poco de calor, y verás que entonces encontraras algo valioso por lo que seguir vivo. Estuve indagando como pensaría la mente si no tuviera un idioma en el que apoyarse. Y entonces me di cuenta que el motor del pensamiento es el corazón. Si el corazón se siente triste, los pensamientos son tristes, si el corazón se siente feliz, los pensamientos son felices. Por eso veo que el idioma es solo un código con el cual decodificar las sensaciones del corazón. La gente que actúa a partir del cerebro tiene el beneficio de la técnica. Pero la que obra a partir del corazón tiene el beneficio de la poesía. Ni que hablar cuando ambas trabajan juntas. Uno esta solo, mientras que otro esta en compañía. Uno guarda, mientras que otro comparte. Uno sufre, mientras que otro es feliz.. Uno analiza las razones, mientras que otro las siente. Uno cuestiona, mientras que otro perdona. Uno recuerda, mientras que otro planifica. Uno necesita del silencio, mientras que el otro busca el dialogo. Uno es pequeño, otro es inmenso. Uno es mente, otro es corazón. No quiero entender, solo quiero dejar de sufrir. Porque aunque entienda igual sufro. Llegaré hasta ti aunque no puedas escucharme y entonces tú le darás una intención a mi vida. Me confunde llegar a creer que puedes entender lo que siento. Me confunde también llegar a pensar que acaso podrías ser la solución a mis miedos. Te prometo que te explicaré por que un día pensé que la soledad me haría feliz. Pero entonces a cambio te pediré que me respondas, por que tú siempre supiste que la soledad era un error. Solo te pido que me des tiempo. No creo tener la respuesta todavía. Supongo que intenté atrapar un sentimiento hermoso. O quizás te diré que más bien intenté huir de un sentimiento horrible. Ahora tu dime, acaso crees que un solo sentimiento es lo suficientemente importante, como para invertir toda una vida en tratar de explicarlo ? Pues definitivamente un sentimiento es más real que una verdad comprobada. Esa misma verdad que ha muchos nos ha llevado a morder el anzuelo. Las certezas muchas veces nos lastiman, por el simple hecho de que ya no las llevamos a juicio. Entonces para que sirve una verdad, si no tiene la propiedad de actualizarse, como si lo hace nuestra vida ? Esto que siento lo puedo compartir contigo, por que no se trata de convencer a nadie. Y a decir verdad por eso lo escribo, por que reconozco tener miedo a la opinión frontal con el otro. Yo podría recordar el pasado, leyendo mis viejos diarios, pero el pasado esta siempre presente, por que sigue doliendo igual que ayer. Por eso cuando me leo, entiendo porque estuve solo. Porque mi forma de pensar les ha hecho creer a todos que no los necesitaba. Ustedes me lastiman. Porque la vida nos lastima a todos. Sin embargo, cada vez que encontramos algo valioso que defender, siempre encontramos fuerzas para seguir adelante. Por eso aquí estamos juntos ahora. Aunque nos lastimemos, seguimos intentándolo. Porque nos necesitamos, aunque a veces no lo parezca. Si entonces sientes que este sentimiento se diluye, habrá sido el odio el que nos halla ganado de mano. Este mismo odio, nace del miedo que uno siente, cuando no sabe como expresarle amor a una persona. Cuanto mas grande es el miedo, más grande es el odio. Pero si utilizamos nuestro valor, para sacar de nosotros una demostración de afecto, nos liberamos en parte, de aquella espina que nos estrangula el alma. Si tienes miedo de dar amor, encontrarás odio a tu alrededor, y entonces verás que eso continuará sucediéndote, hasta tanto no entiendas la importancia de abrir tu corazón. Toca la vida que te rodea, experimenta lo que es sentir. Cada vez que toques por afuera, sentirás una conexión por dentro. Tu solo necesitas tocar, para poder aprender. Por eso cuando odias, ves pasar la vida, sin aprender nada valioso. Debes tocar con la intención de aprender. El tacto es el único sentido que logra desinhibir la barrera entre lo exterior, y lo interior. Toca. Siempre que veas la oportunidad de sentir, toca. Apoya tu mano en el hombro de tu amigo y observa atento lo que sucede. Cada caso será diferente. No te anticipes al resultado, déjate sorprender. Debes degustarlo lentamente y con respeto, como cuando tomas un buen vino, o saboreas un delicado sushi. Aprender a estar cada día un poco más cerca del otro, lleva tiempo y dedicación. En cambio aprender a escaparse, solo lleva un instante. Así como el odio ha justificado mi miedo, ahora será el valor el que repare nuestro amor.

martes, 16 de octubre de 2012

Liberar la Verdad

Te recordé esa mañana en el tren, una hora discreta de cafés. Y en mi guitarra, que está agotada de sufrir, escucho aquel estribillo que ha cubierto mi alma con baches de dolor. Ana clara como el mar. Lluvia de verano al borde de explotar. Buscando en el silencio la explicación de por qué nadie te extrañó. Se mojan los rincones donde duermen aquellos  besos, que guardo en mis horas de insomnio. Tan lejos como esos días en los que no sentí. Pero tan latente como esta cicatriz que ni la muerte podrá borrar.
Todo lo que tu voz me hace sentir, ya no lo olvido. Como esa locura que disuelve las heridas de mi pasado. Ya no sigas preguntándome por qué sufro, sólo quiero que creas en mí, como yo creo en ti. Sé que soy débil como un árbol que se retuerce en silencio. Pero mientras tú te quemas dentro de un grito ensordecedor, yo me voy haciendo pequeño entre tus pisadas.
Déjame beber la dignidad que hay en tu sangre. Enséñame qué tan torpe puede ser una idea, si has infectado con miedo tu corazón. Cuéntame cómo puedas, como es que has llegado hasta aquí, y te prometo que sentirás mi brazo cuando caigas de rodillas. Respira profundo y toma asiento, tus tonterías son ahora mi descanso. Algo de lo que dices me recuerda que la felicidad no sabe de rimas. Pero aun así, tú te empeñas en averiguarlo todo, y quieres saber el porqué. Te han enseñado a mutilar las preguntas, con un idioma que te aleja de la verdad. El verbo es sólo una semilla, que necesita tiempo para crecer. No trases en tus palabras el objetivo de tu vida, sólo guárdalas en un libro para que al fin descansen en paz.
Tu recuerdo ha llenado un breve espacio dentro de mí. Y me ha hecho saber por qué a veces la madurez nos hace sufrir. Empezamos cosechando malos hábitos con la idea de que mañana al fin tendremos algo propio. Y olvidamos que de niños lo tuvimos todo. Me dices que necesitabas crecer para ser útil a tú pueblo, y aquí estas ahora revolviendo el pasado. Estaría bien amar al pasado respetando su ingenuidad. Pues él enigma se descifra en el contenido y no en la forma. ¿Si fuimos felices siendo ingenuos, porque a veces somos infelices siendo genios? ¿Quien no ha sentido alguna vez el deseo de borrar su identidad? ¿Quien no se ha preguntado alguna vez porque pensamos en palabras? Esta vez dejaré que el amor se haga inexplicable.
Donde hay algo para escuchar, hay algo para vivir. Donde hay algo para vivir hay algo para sentir, donde hay algo para sentir hay algo para escribir. Donde hay algo para escribir hay algo para quemar. El fuego no puede quemar ni un sentimiento, ni una emoción, pero sí puede incendiar aquel objeto que sangró en batalla. Aun así, ganada o perdida, la guerra continúa. La palabra se burlará siempre del sentimiento. Pero mientras el amor exista, no habrá verdad más bella que el error.
Ya no puedo sentir más lastima por una vida que se pierde. Pienso que cuando acabe la guerra, el espíritu descansará en paz. Entregar una vida al servicio del corazón, es merito suficiente como para olvidar nuestro idioma. Es por eso que cuando el corazón siente satisfacción, el cerebro no tiene más alternativa que guardar silencio. Imagino la muerte como una fusión entre el corazón y la mente. Donde el fin del pensamiento desaparece, transformándose en un tobogán directo hacia lo irracional. No juguemos a ver quién logra atrapar la verdad, mejor juguemos a ver quién la libera.